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domingo, 20 de julio de 2014

Hoy en Asesinos en Serie: Enriqueta Martin (La Vampira de Barcelona)

Enriqueta Martí sembró de horror la Barcelona de 1912. Secuestraba, prostituía y asesinaba a niños para extraerles la sangre, las grasas y el tuétano de los huesos y elaborar pócimas que sus clientes consideraban mágicas. El relato de las dos niñas que liberó la Policía, fue recogido por la Prensa de la época con buena dosis de morbo.

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Tras el delicado nombre de Enriqueta Martí se esconde una de las personalidades criminales más feroces de la historia negra de España. Secuestradora, prostituta, alcahueta, falsificadora, corruptora de menores, pederasta, bruja y asesina son algunas de las actividades que ejerció durante su vida esa mujer a la que el pueblo de Barcelona bautizó como "la Vampira del Carrer Ponent".
Y todo empezó de una forma bien simple, con un desmentido oficial que trataba de negar la realidad, algo que ha venido sucediendo siempre a lo largo de la historia. El gobernador civil, nada menos que Portela Valladares, trataba de convencer a todos de que era "completamente falso el rumor que se está extendiendo por Barcelona acerca de la desaparición durante los últimos meses de niños y niñas de corta edad que según las habladurías populacheras habrían sido secuestrados.".
Pero el rumor, ese runrún que se extendía por calles y plazas, mercados y patios de vecinos, era completamente cierto. Eran muchos los niños que a diario desaparecían en las grandes ciudades durante aquellos años y los padres, para amedrentar a sus hijos, para hacerlos más precavidos, les contaban tétricos relatos sobre "el hombre del saco".
Por aquellos días de febrero de 1912, apenas tres años después de la Semana Trágica, la mayor parte de ciudadanos de Barcelona andaban preocupados por la desaparición de una niña de cinco años llamada Teresita Guitart sobre cuyos detalles y circunstancias se estaba extendiendo ampliamente la Prensa.
Había ocurrido a la caída de la tarde del 10 de febrero en la calle de San Vicente. Ya era casi de noche cuando Ana, la madre de Teresita, se había detenido a la puerta de su domicilio a charlar con una vecina y le soltó la mano a la pequeña en la creencia de que subiría sola hasta el piso. Pero no fue así. Cuando el marido vio llegar a su esposa sin Teresita, preguntó extrañado: "¿Y la nena?". La buena mujer lanzó un grito y bajó corriendo a la calle, pero ya era demasiado tarde, no había rastro de la niña.
Lo que había ocurrido era que Teresita, en lugar de subir a su casa, se alejó un poco, curioseando, y de repente sintió que una mano cogía la suya y que una mujer extraña le decía con acento mimoso: "Ven, bonita, ven, que tengo dulces para ti". La pequeña, ilusionada, se dejó llevar un trecho, pero, al ver que se alejaba demasiado de donde estaba su madre, soltó su manita y trató de regresar. Demasiado tarde. La desconocida desplegó un trapo negro con el que cubrió por completo a la niña, la agarró en brazos para ahogar sus sollozos y protestas, y se perdió con su presa en las sombras de la noche.
Y Barcelona vivió más de dos semanas con el corazón en un puño pensando en la suerte que habría podido correr la infeliz Teresita Guitart. Todos los esfuerzos policiales resultaron, como casi siempre, nulos. Sería una vecina fisgona, una chafardera, la que descubriría el paradero de la niña desaparecida.
Se llamaba Claudina Elías, y un buen día se fijó en la carita de una niña que la miraba a través de los sucios cristales de un ventanuco y le pareció que su expresión era implorante. Era la casa de la vecina del entresuelo, en la que vivía con un niño y una niña, pero el deplorable rostro de aquella criatura de cabeza rapada no le resultaba familiar. "Mira que si se tratara de la desaparecida Teresita". Se lo comentó al colchonero que tenía la tienda en la misma calle de Poniente (hoy Joaquín Costa) y éste se lo hizo saber al municipal José Asens, quien se lo comunicó a su jefe, el brigada Ribot.
Y fue éste el que a primera hora de la mañana del 27 de febrero de 1912 llamó a la puerta del entresuelo 1ª del número 29 de la calle de Poniente. Le abrió una mujer que acababa de despertarse.
-Buenos días. Vengo a inspeccionar su domicilio, pues hemos tenido una denuncia de que tiene usted gallinas.
-¿Gallinas? ¿A quién se le ocurre? Eso es mentira.
-Si me permite.
Y el brigada Ribot penetró en el piso descubriendo al fondo del pasillo a dos niñas de corta edad. La dueña de la casa reaccionó y le dijo que sin una orden del juez no podía pasar. Pero era tarde. Ribot se acercó a la pequeña, que tenía la cabeza rapada.-¿Cómo te llamas, guapa?
-Felicidad
-¿No te llamas Teresita?
La niña vaciló y acabó diciendo: "Aquí me llaman Felicidad". Ribot preguntó a la mujer quién era aquella niña y ella respondió que no lo sabía, que se la había encontrado en la Ronda de San Pablo el día anterior y le había dicho que estaba perdida y que tenía hambre y ella se la había llevado a casa. "La otra es mi hija y se llama Angelita", añadió. No había ningún rastro del niño que la vecina decía haber visto en repetidas ocasiones.
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Una vez en la Jefatura de Policía, que entonces estaba en la calle de Sepúlveda y cuyo máximo responsable era José Millán Astray, la secuestradora fue identificada como Enriqueta Martí Ripollés, de 43 años y con antecedentes. por corrupción de menores.
Había sido detenida en 1909 en su domicilio de la calle de Minerva, donde descubrieron que tenía un prostíbulo de menores de ambos sexos y de edades que iban desde los cinco hasta los 16 años. Con ella había sido detenido un cliente joven que resultó ser hijo de familia distinguida. Enriqueta fue procesada, pero la causa se perdió en los archivos gracias a las influencias ejercidas por una persona muy conocida y muy poderosa de la ciudad.
La vida de Enriqueta Martí estuvo siempre muy relacionada con la prostitución. Ella misma comenzó a ejercerla antes de cumplir 20 años, el día en que se dio cuenta de que siendo criada no se llegaba a ninguna parte. Fornicó en los lupanares de más baja estofa de la zona vieja y marinera de la Puerta de Santa Madrona hasta que un día decidió probar fortuna casándose con un pintor incomprendido y fracasado, Juan Pujaló, un pobre tipo que se alimentaba de alpiste, como los pájaros, porque lo había aprendido en un manual de naturismo. Diez años duró la relación, aunque hasta seis veces se separaron en este periodo. La última y definitiva había sido cinco años antes.
Por eso la Policía pudo descubrir que Angelita no era hija de Enriqueta porque así lo declaró el infeliz de Pujaló, que explicó que el fracaso de su matrimonio se debía a que "Enriqueta es muy aficionada a los hombres y acostumbra a frecuentar ciertas casas que a mí no me gustan". Posteriormente, los médicos comprobaron que efectivamente Enriqueta nunca había dado a luz.
¿Quién era, pues, Angelita y dónde estaba el niño que vivía con ella en la calle de Poniente? Enriqueta no fue nada explícita en sus declaraciones y siguió manteniendo que la niña era suya aunque semanas después reconocería que se la había quitado nada más nacer a una cuñada a la que hizo creer que lo había perdido en el parto. En cuanto al niño, explicó que se llamaba Pepito, que tenía cinco años y que se lo habían dejado para que lo cuidara. "Pero como se puso malito lo llevé fuera de Barcelona para que se cure".
Poco a poco, a base de testigos que se presentaban espontáneamente a declarar, pudo irse trazando la personalidad de la secuestradora. A pesar de que no tenía problemas económicos, solía mendigar y acudía, vestida como una pordiosera y acompañada casi siempre de un niño o una niña, a centros de acogida, conventos, parroquias y asilos pidiendo limosna y comida.
Ésta era su ocupación por las mañanas, pero a media tarde salía de su casa elegantemente vestida con sedas y terciopelos y tocada la cabeza con pelucas y sombreros. ¿Qué lugares frecuentaba? ¿A quién visitaba?
Las declaraciones de las dos niñas, fundamentalmente la de Angelita, vinieron a demostrar que Enriqueta Martí era mucho más que una alcahueta secuestradora y corruptora de niños. Teresita contó al juez que aquella mujer, nada más llegar al piso, le dijo: "¿Verdad que sientes picor en la cabeza? Anda, hija mía, déjate cortar el pelito y te pondrás buena".
La niña se dejó hacer mientras la mujer le decía que a partir de ahora se iba a llamar Felicidad y que ya no tenía padres y que ella era su madre y que tenía que llamarla "mamá" cuando salieran a la calle. Pero nunca salió a la calle ni le estaba permitido asomarse al balcón o a las ventanas. Le daba mal de comer -patatas y pan duro-; no le pegaba, pero solía darle fuertes pellizcos.
Su única distracción era jugar con Angelita, porque ella no llegó nunca a ver a Pepito en la casa. A veces se quedaban las dos solas y era cuando tenían más miedo y todos los ruidos las asustaban. Pero un día Angelita le dijo: "Vamos a ver qué tiene mamá en los sitios donde no nos deja entrar". Y entrelazando sus manitas penetraron casi a oscuras en las habitaciones prohibidas. Teresita tropezó con algo que resultó ser un saco. Lo abrieron y, al descubrir su contenido, lanzaron un grito de horror: había un cuchillo grande y unas ropas de niño manchadas de sangre.
La declaración de Angelita fue aún más sobrecogedora. Ella sí conoció a Pepito, un niño rubio de su misma edad con el que solía jugar hasta que un día. "Mamá no se dio cuenta de que yo la vi cómo cogía a Pepito, lo ponía sobre la mesa del comedor y lo mataba con un cuchillo. Yo me fui a mi cama y me hice la dormida".
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Tanto impresionaron al pueblo de Barcelona las declaraciones de las dos pequeñas que se abrieron suscripciones populares para abrirles una libreta de la Caja de Ahorros y hasta fueron presentadas en público. En el teatro Tívoli, por ejemplo, se celebró una función en su honor y en los carteles se decía: "Teresita y Angelita asistirán a la representación desde un palco".
Pero lo más tremendo todavía estaba por llegar. Fue a raíz del registro que se produjo en el entresuelo de la calle de Poniente. Los del juzgado se quedaron atónitos cuando entre aquellas habitaciones sórdidas y malolientes descubrieron un suntuoso salón amueblado con gusto exquisito. El mobiliario, las lámparas, el cortinaje, las butacas y los sofás debían de haber costado una fortuna.
En un armario colgaban dos trajecitos de niño y otros dos de niña; había medias de seda y zapatitos a juego con los trajes. Y también fueron encontrados las pelucas rizadas y los finos trajes de confección que Enriqueta vestía en sus misteriosas salidas.
Un paquete de cartas llamó la atención de los funcionarios. La mayoría estaban escritas en lenguaje cifrado, y abundaban en ellas las contraseñas y las firmas con iniciales. Apareció también una lista, una relación de nombres, que daría mucho que hablar a la opinión pública.
En la cocina encontraron el saco del que habían hablado las dos niñas y, efectivamente, contenía un trajecito de niño y un cuchillo ensangrentados. En otra habitación descubrieron un saco de lona, aparentemente lleno de ropa sucia y vieja, pero en cuyo fondo había huesos de reducido tamaño que posteriormente se confirmaría que eran de criaturas infantiles.
Hasta 30 se contaron entre costillas, clavículas, rótulas. Todos ellos presentaban la particularidad de que tenían señales de haber sido expuestos al fuego, lo que, según los médicos, excluía que pudieran servir para estudios anatómicos y hacía suponer que más bien los pobres niños habían sido sacrificados para extraer grasa de sus cuerpecitos. Esta afirmación era en respuesta a la explicación que días más tarde daría Enriqueta justificando que tenía recogidos aquellos huesos para estudios de anatomía.
Tras un armario descubrieron la cabellera rubia de una niña de unos tres años, y la macabra expedición concluyó en una habitación cuya cerradura tuvieron que forzar y en la que aparecieron medio centenar de frascos, rellenos, unos, de sangre coagulada; otros, de grasas, y el resto, con sustancias que fueron enviadas a un laboratorio para su análisis.
Junto a las pócimas había un libro antiquísimo con tapas de pergamino que contenía fórmulas extrañas y misteriosas. Y también un cuaderno grande lleno de recetas de curandero para toda clase de enfermedades, escritas a mano, en catalán y con letra refinada.
A partir de aquel descubrimiento no se hablaba de otra cosa en la ciudad más que de Enriqueta Martí, y los principales periódicos nacionales, que por entonces se componían de unas 16 páginas, le dedicaban a diario un par de ellas para contar, como si fuera un folletín, las novedades del caso bajo titulares como: "Los misterios de Barcelona".
Entre los testimonios de personas que trataron a Enriqueta o sufrieron sus actividades se contaban historias tan dramáticas como la de una mujer de Alcañiz que acababa de llegar a Barcelona a buscar trabajo con un bebé en brazos. La buena mujer se sintió desfallecer y se sentó en el umbral de una casa. Una desconocida, de tono amable, se le acercó; era Enriqueta. -¡Qué nena tan bonita!, ¿quiere que le dé un rato el pecho?
-A mi hija nadie le da el pecho más que yo -respondió la baturra.
-Pues a mí me gustaría dárselo. Me parece que lo que usted tiene es hambre. Vamos a esa lechería, que le pago un vaso de leche. ¡Pobre mujer! Traiga, que ya le llevaré yo a la niña.
Y la mujer, que estaba desfallecida de hambre, siguió a la desconocida y entró con ella en la lechería. Enriqueta pidió un vaso de leche y exclamó de repente:
-Pero le sentará mejor con pan. Espere, que ahora mismo lo traigo.
Salió con el bebé en brazos y nunca regresó. Seis años tuvieron que pasar hasta que la desgraciada mujer de Alcañiz volviera a ver frente a ella, para identificarla, a la que le había robado a su hijo y sabe Dios lo que habría hecho con él.
Ante las abrumadoras pruebas, Enriqueta acabó reconociendo que era curandera y que vendía filtros y ungüentos. "Confecciono remedios utilizando determinadas partes del cuerpo humano". Y, de forma repentina, vociferó: "¡Que registren el piso! ¡Que piquen bien las paredes y encontrarán algo! Como sé que me subirán al patíbulo, quiero que conmigo suban los demás culpables".
No tan sólo el piso de la calle de Poniente fue registrado a fondo, sino también los otros domicilios que Enriqueta había tenido durante los diez últimos años. Y el resultado fue aterrador: en un piso de la calle de Picalqués fue descubierto un falso tabique que ocultaba un hueco en el que aparecieron más huesos, entre ellos varios de manos de niño. Dice la crónica que "con los huesos fue encontrado un calcetín de niño que debió de pertenecer a un hijo de familia muy humilde, porque está zurcido y añadido desde su mitad con hilo de otro color".
En un piso de la calle de Tallers, en un escondrijo, hallaron huesos y dos cabelleras rubias de niñas de corta edad. En una torre de Sant Feliu de Llobregat aparecieron libros de recetas y nuevos frascos con sustancias desconocidas. Y finalmente, en el patio de una casa de la calle de los Jocs Florals de Sants descubrieron el cráneo de un niño de unos tres años, que todavía presentaba adheridos a la piel algunos cabellos y una serie de huesos que los forenses reconocieron como pertenecientes a tres niños de tres, seis y ocho años.
Diez fueron las criaturas identificadas como víctimas de Enriqueta que se incluyeron en el sumario. Los periódicos escribieron frases como: "Esos huesos hablan de crímenes bárbaros, y esos emplastos y esas curas, de supercherías medievales". Y Millán Astray, jefe superior de policía, definió a la Martí como "una neurótica que se creía curandera, un caso de bruja antigua que hubiera sido quemada en Zocodover".
No cabe duda de que la Martí utilizaba a los niños que secuestraba en una explotación doble: como objetos de placer para sus degenerados clientes y como materia prima para elaborar sus potingues. Llegó a especularse, y así lo recogen el escritor Núñez de Prado y el abogado leonés Jesús Callejo, que el origen de las actividades como hechicera de Enriqueta podría estar en que "en una de esas orgías pederásticas, uno de los niños perdió la vida y a partir de aquel momento decidió extraerles la sangre y no desperdiciar ni siquiera el tuétano y los huesos de sus víctimas".
En aquella época, la tuberculosis hacía estragos, y estaba muy extendida la creencia de que el mejor remedio para detenerla era beber sangre humana y aplicarse sobre el pecho cataplasmas de grasas infantiles. Tan sólo dos años antes, un suceso había alarmado a España entera: el crimen de Gádor, en el que un curandero, Francisco Leona, había sacrificado a un niño de siete años, Bernardo González, para que el rico propietario Francisco Ortega curara la tisis que padecía bebiendo la sangre de la criatura y aplicándose sus "mantecas" sobre el pecho.
A nadie escapaba que tras los aberrantes crímenes de Enriqueta Martí tenía que haber personas con suficientes recursos económicos para satisfacer sus pervertidas necesidades. Y es en ese punto donde aparece la famosa lista de nombres hallada en el tugurio de la calle de Poniente, una lista de la que todo el mundo hablaba pero nadie conocía, una relación de nombres y domicilios en la que, se rumoreaba, figuraban médicos, abogados, comerciantes, algún escritor, políticos y otras personalidades.
La indignación y la furia comenzaron a apoderarse del pueblo de Barcelona, y la Prensa más conservadora corrió a calmar los ánimos para evitar males mayores. Así, Abc llegó a decir que "los nombres y domicilios contenidos en esta lista son de gentes conocidas por su amor a la caridad, gentes que fueron víctimas de las socaliñas (que significa 'engaños') de la hechicera, que las conocía por haber acudido a sus casas a pedir limosna".
Pero cuando saltó la noticia de que Enriqueta había intentado cortarse las venas con una cuchara de madera en su celda de la prisión de Reina Amalia, la irritación popular se convirtió en cólera y las autoridades temieron que si fallecía estallara un motín, pues los hechos de la Semana Trágica de 1909 estaban cercanos.
Para evitar el suicidio de Enriqueta se tomaron todo tipo de precauciones. "La cama de la Martí está colocada frente por frente a las de sus tres compañeras de reclusión para que éstas no la pierdan de vista, cualquiera que sea la posición que aquélla adopte para dormir, y tienen orden de destaparle la cara si ven que se cubre la cabeza con las ropas de la cama para evitar que con sus dientes se seccione una vena de la muñeca".
Sin embargo, el interés por el tema comenzó a decaer al no producirse nuevos descubrimientos macabros y entrar toda la investigación en una fase rutinaria y farragosa. El periodista Luis Antón del Olmet concluía así la larga y espléndida serie de reportajes que dedicó al caso: "Estamos ante una de las criminales más tremendas y crueles de las que se tienen noticia. Movida por un fanatismo vesánico, ha ido matando niños durante diez años para sacarles las grasas y fabricar ungüentos. Es un caso inaudito, monstruoso, del que se hablará muchos años con estupor. Enriqueta Martí ha de tener leyenda, pero ¿será cosa de seguir glosando indefinidamente este suceso?".
Y para rematar la pérdida de interés por el tema, a mediados de abril, un transatlántico se hundió tras chocar con un iceberg. Se llamaba Titanic y las noticias sobre aquel desastre apartaron definitivamente de las rotativas a la Vampira del Carrer Ponent.
Meses después se supo que Enriqueta Martí había fallecido en el patio de la cárcel linchada por sus compañeras presas. Se especuló que antes de ser golpeada ya estaba muerta, envenenada por encargo de alguien interesado en su desaparición. Nada se pudo probar. Lo único cierto es que nunca llegó a celebrarse el juicio, que aquellas personas que figuraban en la lista, "tan amantes de la caridad", se acostaron aquel día más tranquilas y que Enriqueta Martí Ripollés se convirtió en leyenda.

jueves, 17 de julio de 2014

Hoy en Nuestros Relatos: Soy feliz

Ya va pasando la media noche, me levanto sin saber porque, solo sé que he soñado despierto desde que me acosté y no recuerdo que es, me levanto y empiezo a caminar, abro la puerta de mi hija, regreso a mi habitación, veo a mi esposa dormir, solo sé que me da paz.
Algo me está murmurando cosas y no sé que son esas palabras solo la sensación me interesa, miro al fondo del pasillo está obscuro, no tengo miedo la sensación es intensa es una sensación de poder. Voy y regreso, los pasos más intensos cada vez más acelerados, miro las habitaciones, miro la cocina y no sé porque, algo en mí me da risa me pone feliz, una luz me despierta y regreso a la realidad, me espanto de la sensación regreso a mi cuarto me obligo a dormir.

 Ya va pasando la media noche, me levanto no dejo de pensar, abro las habitaciones y empiezo a escuchar, miro la cocina tomo algo y empieza mi caminar, la sensación es cada vez mejor, más feliz soy. Abro la puerta empiezo a caminar, me acerco a un cuerpo lo quiero atacar, una luz me despierta, regreso a mi cama comienzo a descansar.
Ya va pasando la media noche, me despierto comienzo a caminar voy a la cocina y me dirijo a una habitación, veo un cuerpo lo comienzo a atacar, la ira se sumerge y estalla cada vez más, una luz ya no me despierta solo me deja mirar, me levanto me limpio me voy a dormir en paz, han pasado 6 horas me levanto preparo desayuno, una risa me distrae me abraza me dice papá, la abrazo la quiero, otras manos nos separan y nos comienzan a abrazar, un grito nos interrumpe, es mi vecina de atrás. No me importa somos felices y eso me da paz.


Autor:  Leonel

miércoles, 16 de julio de 2014

Hoy en Misterios de Siempre: El misterio del Mary Celeste

La nave viajaba a la deriva cuando fue hallada por otro barco. Grande fue la sorpresa cuando se encontró a nadie de la tripulación a bordo de ella. En el barco, todo estaba en orden y en buenas condiciones. Jamás se pudo explicar cual fue la suerte de todos sus ocupantes.

El misterio del Mary Celeste: Barco fantasma



Que el océano encierra misterios que escapan a nuestra razón, eso nadie lo duda. Miles de leyendas se forjaron en su basto desierto de agua y miles de vidas yacen en sus profundidades como pago por su desafío.

Cuantas historias jamás serán narradas por voces humanas porque solo las conoce el mar. Pero como dice ese viejo dicho, “el mar es una dama a la que hay que respetar”.

Pero de vez en cuando, el océano nos permite conocer historias increíbles de sucesos que no tienen explicación alguna. Secretos que sus protagonistas conocieron pero que fueron tragados con ellos por el mar.



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Uno de esos relatos es el misterio del “Mary Celeste”, un barco que fue hallado navegando a la deriva y sin tripulación y al que muchos marineros calificaron de maldito.

El 5 de diciembre de 1872, el barco “Mary Celeste” fue encontrado por la goleta “Dei Gratia” a unas 600 millas de las costas de Gibraltar. El velero navegaba silencioso entre las aguas tranquilas, parecía un barco fantasma.

El “Mary Celeste” zarpó el 7 de noviembre de 1872 desde Nueva York bajo el mando del experimentado capitán Benjamin Briggs. La tripulación estaba formada por ocho hombres, la mujer del capitán y su hija. La nave llevaba un cargamento de 1700 barriles de alcohol americano que esperaban en Génova, pero nunca llegaron a recibir el cargamento.



fantasma


El barco fue encontrado por el “Dei Gratia”, capitaneado por David Reed Moorhouse, a las tres de la tarde, diez días después desde la última anotación del capitán del “Mary Celeste” en la pizarra del puente (ahí se anotaban las distintas posiciones del barco antes de transcribirlas al libro de bitácora).

El capitán David Reed Morehouse, avistó al bergantín y decidió acercarse extrañado por el rumbo que seguía. Conforme iba acercándose pudo leer el nombre del “Mary Celeste” al que reconoció inmediatamente. Sin dudarlo el “Dei Gratia” se situó al costado del misterioso barco. El capitán Moorhouse utilizó un megáfono y preguntó si necesitaban ayuda; pero nadie respondió al llamado
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misterio




El velero navegaba con rumbo fijo y estaba en perfecto estado de conservación, Moorhouse preocupado, ordena al primer oficial, Olly Deveau, que tome a cinco hombres y que aborde al pequeño bergantín. Arriaron un bote y a los pocos minutos consiguieron abordar el barco. La primera inspección ratificó que el barco estaba desierto, no había ningún rastro de la tripulación, habían desaparecido por completo. Los botes estaban sin bajar; el interior de la embarcación estaba vacío, y el cargamento junto con todos los víveres estaban intactos. El primer oficial encontró joyas, dinero, un valioso medallón de oro, muebles, libros, cartas personales y prendas de vestir. Todo estaba en orden, parecía que la tripulación todavía seguía allí; pero no había nadie. Era un barco fantasma, se habían esfumado.



Deveau encontró tirada la barra de sondeo, inmediatamente la utilizó para comprobar el nivel de agua que había en la sentina, una vez verificados los datos, comprobó que sólo tenía un metro, lo que no parecía suficiente razón como para abandonar un barco de estas características.

Pero lo que sorprendió aún más a Deveau, fue hallar en la cocina, sobre un fogón todavía caliente, una cacerola con un pollo recién cocido y unos tazones de té aún tibios sobre la mesa central.

Todos los datos eran confusos, todo estaba ordenado, los objetos pequeños reposaban en sus mesas y estantes, si hubiera habido un temporal o colisión se hubieran caído.

El diario de navegación lo encontraron en la recamara del capitán y la última anotación del 24 de noviembre no reflejaba nada extraordinario que pudiera explicar la misteriosa desaparición de la tripulación
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El capitán Moorhouse fue informado inmediatamente, sólo pudo deducir que la tripulación había sido víctima de una tormenta, pero Deveau, contradijo a su superior: “He encontrado una máquina de coser y sobre ella un frasco de aceite que difícilmente hubiera aguantado ahí de haber sufrido un fuerte oleaje”. El capitán miró a Deveau. En su rostro se reflejó la perplejidad. ¿Que había sucedido con la tripulación? ¿Por qué huyeron? y en tal caso ¿Con que medios, si los botes de salvamento estaban todos en su sitio? Finalmente Moorhouse hizo pasar algunos hombres al barco fantasma, con la intención de llevarlo hasta Gibraltar donde reclamó una recompensa por su recuperación.

Cuando el “Mary Celeste” arribó a puerto, el mismo Presidente del Consejo Marítimo de Su Majestad, El señor. J. Solly Flood, inició una minuciosa investigación. Los días 18 y 20 de diciembre, Deveau y sus hombres fueron interrogados por Solly. Pero el informe de la comisión no logró aclarar el misterio; concluyendo que la teoría más aceptada era que: “La tripulación consiguió apoderarse de la carga y los marineros en plena borrachera, asesinaron al capitán y a toda su familia, huyendo a bordo de otro barco”.

Pero esta conclusión personal tuvo pronto sus replicas, Shufeld presentó su teoría, argumentando que no existían indicios de violencia en ninguna parte del barco. En su opinión, el barco había sido abandonado por el capitán y los tripulantes en un momento de pánico injustificado, quizá debido al peligro de naufragar ante una tempestad cercana.

Pero estas teorías no daban una explicación convincente. Si se produjo una huída por la tempestad o por asesinato, hubieran tenido que huir con los botes salvavidas, y éstos estaban todos en el barco. En el caso de un motín, teoría del señor Solly, si escaparon en otro barco, los tripulantes deberían de haber contestado algunas preguntas y el “Mary Celeste” tendría que haber sido rescatado por el hipotético barco y cobrar, como se hacía entonces los derechos de salvamento; y nada de esto se produjo
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El misterio del Mary Celeste: Barco fantasma



Otra teoría fue, que habiendo nueve barriles vacíos y algunos dañados, se produjo una acumulación de gases. Pensando que podría estallar el barco, pensaron en huir, pero para huir necesitarían un bote, y como hemos dicho antes, todos los botes estaban en el barco y por otro lado no hay informe alguno que señale que hubo una explosión en la bodega, sólo se limitó a señalar que había barriles vacíos. Por otra parte, no se encontró un cabo a remolque.

El 14 de marzo de 1873, el tribunal marítimo de Gibraltar dictó sentencia, Moorhouse y su tripulación cobraron la cantidad de 1700 libras por el rescate del “Mary Celeste”. Suma ridícula para los que pensaron que los dos barcos se habrían puesto de acuerdo para poder cobrar el rescate
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A lo largo de los 12 años siguientes el “Mary Celeste” cambió de manos no menos de 17 veces. Ninguno de sus propietarios dijo nunca algo bueno sobre él. Anduvo de aquí para allá por la costa de los Estados Unidos, perdiendo cargamentos, velas y marineros, encallando e incendiándose con increíble regularidad. Parecía que el “Mary Celeste” era víctima, desde que fue botado, de una especie de maldición.

Son muchas las teorías que intentaron dar una explicación razonable al misterio, pero incluso en nuestros días estudiosos del tema, desconocen lo que pudo ocurrir aquel día de diciembre de 1872 abordo del “Mary Celeste”. “El mar es una dama a la que hay respetar” y como toda dama, tiene secretos tan profundos que nunca develará
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       http://www.taringa.net/

martes, 15 de julio de 2014

El paraíso maldito del Atolón Palmyra

Como ya conocemos, muchos lugares de nuestro mundo están impregnados de fenómenos paranormales, maldiciones, o de sucesos que desafían todo tipo de explicación racional. Casas, edificios, carreteras, incluso puentes pueden convertirse en lugares embrujados, maldecidos, o mostrar una cierta actividad sobrenatural. ¿Pero toda una isla podría estar embrujada o maldecida? La respuesta a esta pregunta la encontramos en una isla aparentemente idílica ubicada en el Pacífico Norte y conocida por su belleza pintoresca, pero también como ser uno de los lugares más malditos de toda la tierra.

El paraíso maldito del Atolón Palmyra
Aunque es conocida comúnmente como Isla Palmyra, la realidad es que se trata de un atolón, un anillo con formaciones de coral que crecen a lo largo del borde de un antiguo volcán hundido. El Atolón Palmyra se encuentra en el norte del Pacífico ecuatorial, situado a unos 1.000 kilómetros al sur de Hawái y aproximadamente entre las islas de Hawái y Samoa Americana. Es un lugar remoto, sin habitantes, completamente virgen y cubierto de vegetación muy densa. Todo el atolón mide sólo dos kilómetros y medio de ancho y un kilómetro y medio de largo. El pequeño atolón tiene una rica diversidad de vida silvestre, y es el hogar de un próspero sistema vibrante, los arrecifes de coral.
Si leemos esto podemos pensar que Palmyra es un lugar ideal para descansar y alejarse de todo. Sin embargo, a pesar de toda su belleza, Palmyra también es un lugar donde habita el mal, con una amplia variedad de eventos sobrenaturales, extraños fenómenos, y sucesos inexplicables.


El atolón fue descubierto en 1798 por el capitán Edmond Fanning, quien se dirigía a Asia a bordo de su barco “Betsy”. Los registros históricos cuentan que mientras se dirigía a Asia, el capitán Fanning se despertó varias veces durante una noche debido a una extraña sensación de muerte inminente. Perturbado por estas premoniciones, el capitán Fanning finalmente salió a la cubierta, justo a tiempo para ver un peligroso arrecife, al que logró evitar. El arrecife era el límite norte del Atolón de Palmyra.
Tras el descubrimiento del atolón, Palmyra se ganó rápidamente una reputación de ser un lugar extraño y aterrador. Todos los barcos que pasaban cerca del atolón informaban sobre luces fantasmales que provenía de la isla y que los mares que la rodean estaban infestados de tiburones feroces y misteriosas criaturas marinas. Los arrecifes peligrosos alrededor de Palmyra también eran conocidos por destruir barcos.

Con toda esta fenomenóloga que rodea al Atolón Palmyra no es de extrañar que abunden innumerables historias que aterran incluso a los más escépticos. Uno de esos casos ocurrió en 1870, cuando un barco americano llamado “Ángel” impactó contra uno de los arrecifes de Palmyra. Al parecer un grupo de sobrevivientes logró llegar a la orilla, pero nunca vivieron para contarlo. Cuando otro barco hizo una breve parada en la isla, los cuerpos de la tripulación del “Ángel” aparecieron esparcidos por toda la playa. Todos habían sido violentamente asesinados, sin embargo, las causas exactas y autor de los brutales asesinatos siguen siendo desconocidos.
Aunque uno de los más famosos naufragios de Palmyra es el barco pirata español, “la Esperanza”, que se estrelló contra los arrecifes de la isla, mientras que transportaba grandes cantidades de oro y plata saqueados de los Incas en Perú. Los sobrevivientes del naufragio lograron cargar algunos de los tesoros en balsas y llegar a la isla. Después de permanecer varados en Palmyra durante todo un año, los demacrados sobrevivientes enterraron sus tesoros e hicieron un intento desesperado por escapar con sus balsas. No se supo nada más de ellos. Sólo hubo un único sobreviviente que logró ser rescatado por un barco ballenero en el que murió de neumonía sin divulgar la ubicación del botín. El tesoro escondido de la plata y el oro inca permanece en Palmyra hasta nuestros días.
También hubo sobrevivientes de naufragios que consiguieron llegar a la orilla en Palmira y que escaparon con vida para contar sus aterradoras experiencias. Alguno de ellos afirmaba que los bosques de Palmyra eran el hogar de bestias oscuras que observaban desde los árboles y que los propios árboles parecían susurrar algún tipo de dialecto desconocido. Pero el agua que rodea el atolón no era menos aterrador. Se decía que toda la vida marina era venenosa para comer, y había un asombroso número de tiburones altamente agresivos que merodean las aguas. Muchos de los que sobrevivieron a los restos de sus naves fueron devorados por los tiburones antes de que pudieran llegar a tierra.

Un conocido navegante que pasó varias semanas en Palmyra afirmó lo siguiente:
tiburones atolon palmyra El paraíso maldito del Atolón Palmyra
“Había algo definitivamente fuera de este lugar. Tuve la sensación de que no pertenecía allí. Tuve la sensación inequívoca de que la isla no me quería ahí, si eso tiene sentido. Me sentí de alguna manera amenazado, y a medida que los días pasaban tuve la creciente sensación de que tenía que salir de allí tan pronto como pudiera antes de que algo malo me pasara.”

Además de naufragios, Palmyra también se hizo famosa por los barcos que desaparecían sin dejar rastro, buques que entraron en las aguas del atolón y que nunca más se supo de ellos. Según los informes, en 1855 un barco ballenero naufrago en los arrecifes traicioneros del atolón, pero nunca se encontró ningún resto de la gran embarcación, como si hubiera sido tragado por la propia isla.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Palmyra fue utilizado por los EE.UU. como una instalación naval y como zona para las incursiones aéreas contra Japón. La Armada también utilizo el atolón como estación de abastecimiento para las patrullas aéreas de largo alcance y submarinos. Durante esos años en Palmyra, el personal de la Armada afirmó ser testigos de los misteriosos poderes del atolón. Muchos de los soldados que se encontraban allí dijeron que eran superados por un sentimiento misterioso e irracional del miedo. Este agudo sentido de temor inexplicable era a veces tan abrumador que algunos militares solicitaban con urgencia salir de la isla. Otros eran sucumbidos con arrebatos violentos repentinos, produciéndose gran cantidad de peleas e incluso asesinatos. Sin embargo, otros soldados acababan teniendo fuertes ataques de pánico que daban como resultado suicidios en extrañas circunstancias.
Además de esta ola de violencia entre los hombres, también tuvieron lugar otros extraños sucesos. En un caso, un avión de patrulla cayó sobre la isla, dejando una estela de humo, ya que cayó del cielo. Un equipo de rescate se abrió camino hacia donde había caído el avión, pero no encontraron nada. De hecho, en una posterior búsqueda por toda la isla tampoco apareció absolutamente ningún rastro del avión desaparecido o de su tripulación. Uno de los oficiales al mando en ese momento dijo que era “como si hubieran desparecido de la faz de la tierra”.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Palmyra permaneció deshabitada, pero los extraños sucesos y experiencias inexplicables no disminuirán. Quizás el incidente más infame que se ha producido en la isla es el misterioso y espeluznante doble asesinato de 1974 de una pareja que visitó la isla. Fue un caso que estuvo rodeado de extraños sucesos y que sigue sin resolverse hasta hoy.


atolon palmyra El paraíso maldito del Atolón Palmyra
Hay muchas teorías para explicar lo que realmente está pasando en el atolón de Palmyra. Algunos dicen que quien visita la isla es perseguido por las almas de los marineros naufragados en sus arrecifes. Otros piensan que esta es una zona con una conexión a una dimensión paralela, una membrana que nos separa de una realidad completamente desconocida. Luego están los que dicen Palmyra es una entidad viva que posee su propia voluntad oscura.
Hoy en día, no hay vida humana conocida en Palmyra. Los residentes únicamente acompañan a los científicos que recogen datos en el atolón. En su mayor parte, Palmyra sigue siendo aparentemente tranquila, una bella isla paradisíaca escondida del resto del mundo. Sin embargo, las apariencias engañan. Tal vez es mejor que Palmyra permanezca  deshabitada, ya que parece ser un lugar peligroso que se encuentra en algún reino más allá de nuestra comprensión y quizás incluso de nuestra realidad. Tal vez por eso un navegante dijo lo siguiente: “Palmyra siempre pertenecerá a sí misma, nunca al hombre”.



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lunes, 14 de julio de 2014

Hoy en Leyendas Urbanas: No Juegues con las Langostas

Una mañana alrededor de las 5 AM, Susan DeLucci de 22 años despertó en su casa de Kittery, Maine, con una dolorosa necesidad de orinar. Al principio pensó que tenia diarrea, excepto que se trataba del orificio corporal equivocado. Se aproximo tambaleándose al baño y de su vagina salió el ruido mas horrible y nauseabundo jamás oído.
Envuelta en un dolor paralizante, miss DeLucci continuó durante unos minutos, empujando y expulsando a chorros de su vagina una marea ardiente de inclasificable inmundicia. Mientras se asía con fuerza a los lados del baño, gritaba con desesperación lo que alertó a los vecinos que llamaron a la policía. Cuando la policía y los médicos llegaron encontraron a la mujer inconsciente, tumbada en el suelo del baño, sin nada encima excepto su bata de baño.

Chorreando desde su entrepierna se podía ver una corriente de jarabe verde amarronado. El médico decidió cambiarla a un lugar mas ancho, así que cogió su pierna izquierda, cruzada sobre la otra pierna para enderezarla hacia fuera, ya que ella se encontraba tumbada retorcidamente.
Cuando el levantó su pierna izquierda, pretendiendo enderezar su cuerpo, expuso su vagina y en ese momento una criatura, no mas grande de la extremidad de un dedo salió de sus órganos genitales y aterrizó en el suelo estallando en un húmedo sonido. Impresionado el médico miro fijamente la criatura que reposaba ahora en los azulejos del cuarto de baño, recubierta por una capa mucosa. Era un camarón minúsculo del fango que se retorcía con saltos a un lado y a otro casi jadeando por agua. El médico horrorizado volvió su cara al baño mientras sentía como las nauseas le envolvían.
Cuando puso su cara sobre el baño, la siguiente visión fue tan horrorosa que hasta el día de hoy no puede mirar un baño sin convulsionar .La totalidad de la taza hervía con crías de camarón del fango marrones que se movían saltando y salpicando con ritmo furioso.
La muerte de Susan DeLucci fue el resultado de una combinación de impresión y traumatismo craneal. Cuando terminó, se levantó de la taza llena de dolor y vio lo que había hecho. La impresión fue tal que se desmayó y se cayó, rompiéndose la cabeza contra el baño y luego contra el suelo.
Dos noches antes del suceso había comprado en la pescadería una langosta viva. Mientras descansaba en una tina, insertó suavemente la cola de la criatura en su vagina para darse placer. En ese momento sostuvo un mechero en la cara de la langosta lo que le llevaba a mover su cola en violentos y espasmódicos movimientos. Los médicos encontraron una cinta XXX de contenido lésbico en la videocasetera y la TV justo delante de la tina.
La langosta fue encontrada en la basura de la cocina envuelta en una bolsa de papel. Se encontraron restos de ADN de DeLucci en la langosta junto con pelos pubicos entre las juntas de la cola de la langosta. El intestino y colon de la langosta estaban llenos de huevos de camarón del fango.
Los especialistas creen que la langosta los había comido previamente por lo que se supone que la langosta excretó los huevos en la vagina de miss DeLucci cuando esta lo torturaba. Estos huevos son comunes en el agua de las pescaderías en los mercados y son generalmente inofensivos ya que mueren al cocerse.

El camarón del fango de Maine solo tiene dos días de gestación y DeLucci estaba solamente a cuatro días de su período. En ese punto de su ciclo menstrual, su matriz tenia el equilibrio perfecto de pH para incubar al camarón de fango, versión mas grande de los populares “Sea Monkeys”, tan vendidos en los EEUU. Durante la noche los huevos comenzaron su ciclo y el camarón del fango empezó a doblar su tamaño cada 10 minutos!!!Pueden imaginarse el intenso dolor interno que sufrió al despertar esa mañana y dar a luz a 1000 crías del camarón del fango???

Semillas Estelares: Niños Índigo, Cristal y Arco Iris

Como podemos comprobar el mundo se encuentra en unos momentos muy complicados. Para algunos esto es simplemente un proceso normal de una sociedad en decadencia, pero para otros todo lo que está ocurriendo son claras señales del fin de los tiempos. Aunque en medio de toda esta agitación planetaria nos encontramos con que muchas personas en todo el mundo hablan de la presencia de Niños Índigo, Niños Cristal o Niños Arco Iris. Según los expertos, estos “seres estelares” son niños excepcionales y talentosos que tienen unas habilidades sobrenaturales. ¿Pero realmente existen estos niños? ¿Hay alguna prueba de su existencia entre nosotros? ¿Es tu hijo un “ser especial” dotado con una capacidad que va más allá de todo lo conocido?
Semillas Estelares: Niños Índigo, Cristal y Arco Iris
 Muchos de los niños que nacen hoy en día son únicos y diferentes de las generaciones anteriores. Y es que estos “niños especiales” al parecer tienen un especial conexión espiritual. Cada niño lo expresa y lo experimenta de una forma única, y como grupo, son seres telepáticos e increíblemente intuitivos.
 Los expertos dicen que este tipo de niños se caracteriza por sufrir acoso escolar, no seguir el ritmo escolar establecido o teniendo problemas sociales. En resumen, el niño no se ajusta a la población en general. Es en este punto donde entra la teoría conspirativa, que dice que los gobiernos reconocen la existencia de estos seres psíquicos, pero lo ocultan por que seria contraproducente para el sistema de control de la raza humana.

La evidencia de su existencia lo encontramos en algo tan simple como el agua que bebemos, la cual está llena de flúor y cloro, sustancias químicas utilizadas para retardar el crecimiento del cerebro en los seres humanos y así evitar la evolución de este tipo de seres especiales. Los chemtrails y las vacunas también se cree que son un intento en el control de estos niños, evitando que sus capacidades pongan en peligro todo un sistema.

Estos “Niños de las Estrellas” se les conoce como “Niños Índigo, Cristal y Arco Iris” debido principalmente al color de sus auras y los patrones de energía. Se cree que comenzaron a aparecer desde las últimas tres décadas y que continúan llegando a nuestro planeta Tierra. Ellos vienen en este momento con la “misión especial” de ayudar a la Tierra y a la humanidad en nuestra transición y renacimiento de una conciencia superior. Se supone que están aquí para ayudar con la ascensión; una evolución acelerada del alma de la Tierra y sus habitantes en este momento tan delicado.
A continuación las características a nivel general de los Niños Índigo, Cristal y Arco iris:
Niños Índigo
La mayor llegada de Niños Índigo fue entre el año 1970 y 1995. Tienen un aura añil que se refiere a la frecuencia del tercer ojo; estos niños son creativos y algunos han aumentado las capacidades psíquicas de oír, sentir y conocer.  Estas habilidades les permiten oír o ver a los espíritus o seres angelicales; detectan con facilidad la deshonestidad; o tienen conocimiento interno preciso acerca de eventos importantes, situaciones o personas. Son sensibles e intuitivos.
ninos indigo Semillas Estelares: Niños Índigo, Cristal y Arco Iris
Los Índigo aprenden rápido, ya que son muy inteligentes y tecnológicamente bien orientados con increíble facilidad a los recuerdos. Son directos, decididos y confiados, aunque se frustran fácilmente con las rutinas, normas y reglamentos, que con frecuencia son mal interpretados como rebeldes e inconformistas. También pueden parecer hiperactivos e impacientes, pero esto es debido a su alto nivel de energía creativa. Por lo tanto, es importante ayudar a los niños Índigo mediante actividades creativas como la música, la escritura, las artes y la artesanía o incluso el deporte para mantenerlos en plena forma. Los Índigos son líderes naturales, son almas sabias regresando para llevarnos a una nueva era de cooperación y de creatividad en una sociedad sin corrupción ni engaños.

Los Niños Cristal están aquí para mostrar el camino hacia la paz y la aceptación, por lo tanto, también son conocidos como “los pacificadores”. Esto seres aman el agua, los animales, las plantas, la naturaleza y las rocas. Son generosos, muy cariñosos e indulgentes. También son extremadamente sensibles al medio ambiente. Los Niños Cristal son muy telepáticos, pueden leer la mente y la energía de las personas. Ellos tienden a comunicarse con sus padres telepáticamente (a veces, incluso antes de nacer).
No es nada raro que los Niños Cristal tarden hasta los 3-4 años de edad para empezar a hablar, sobre todo si se comunican fácilmente con sus padres sin necesidad de utilizar palabras. Ellos muestran una comprensión intuitiva de la espiritualidad y la curación mediante la energía. Lo primero en lo que destacan los Niños Cristal es su naturaleza indulgente. Son muy sensibles, cálidos y cariñosos, pero muy poderosos. El Niño Cristal es increíblemente sensible, que se deriva de la capacidad de sentir la conciencia universal.

ninos cristal Semillas Estelares: Niños Índigo, Cristal y Arco Iris
Lo más curioso de todo es que cualquier persona se verá imposibilitada para mentirles, ya que sabrán de inmediato la verdad. Es importante mencionar que los Niños Cristal saben en todo momento los pensamientos de los demás y lo más importante, lo que está en el interior del corazón. Esta es otra razón por la que son tan sensibles.
Aunque el verdadero problema surge cuando los Niños Cristales sean tratados por personal médico y educacional como si tuvieran patrones “anormales”. No es una coincidencia que a medida que nacen más Niños Cristal, el número de diagnósticos por autismo está en un su máximo histórico.
Niños Arco Iris
Los Niños Arco Iris son la tercera generación de niños especiales que han venido a ayudar a evolucionar a la humanidad. Los Niños Arco Iris generalmente nacieron a partir del año 2000. En algunos casos, también hubo unos pocos “exploradores” que llegaron a la Tierra antes del 2000. Como mucha gente habrá comprobado, los Niños Arco Iris traen consigo la alegría y la armonía para sus familias. A diferencia de los niños Índigo y Cristal, el Niño Arco Iris nace sonriendo, acompañado de un fuerte sentimiento de perdón. Los Niños Arco Iris se recuperan rápidamente del estado de emoción negativa.
Esto también es una clave importante de que tienen un sorprendente dominio emocional. Los Niños Arco Iris son psíquicos y tienen la capacidad de leer los sentimientos de las personas. Este regalo es revelado a medida que crecen. Tienen fuertes personalidades. Pero sus regalos no se acaban aquí. También son conocidos por ser sanadores naturales y canalizadores instantáneos. Se dice que todo lo que necesitan o desean pueden conseguirlo casi instantáneamente. También disfrutan con los colores que los rodean: dibujos con mucho colorido y ropas de colores brillantes. Su energía se expresa de otras maneras, como son los niños de alta energía. Su entusiasmo se demuestra en su creatividad. Los Niños Arco Iris se cree que son los constructores del Nuevo Mundo, con la voluntad divina.
ninos arco iris Semillas Estelares: Niños Índigo, Cristal y Arco Iris

Aunque los más escépticos señalan que el movimiento de los “Niños de las Estrellas” carece de pruebas verificables que apoyen todas las afirmaciones, está claro que en nuestra sociedad existen personas que transmiten una energía diferente a la de la mayoría. Los escépticos también han expresado su preocupación ante el auge de estas creencias en los niños ya que creen que puede dar lugar a conductas sociópatas, como un sentimiento de superioridad humana o incluso la pérdida de su propia identidad. Es un punto de visita a respetar, pero la realidad es bien otra: estos “Niños de las Estrellas” están en nuestra sociedad.




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domingo, 13 de julio de 2014

Hoy en Asesinos en Serie: Robert Lee Yates (El asesino de prostitutas)

La muerte de siete mujeres a finales del verano de 1997, renovó los temores entre los ciudadanos, la posibilidad de que el asesino de Green River actuara de nuevo volvió a ser barajada. Pero todo era una especulación alimentada por la leyenda de Gary Leon Ridway, en gran medida por el número de asesinatos y por el hecho de que las víctimas también eran prostitutas. Pero solo era eso, simple especulación, ya que el modus operandis estaba siendo marcadamente diferente.
De todos modos la Policía consideró esa posibilidad empujada por el hecho de que algunos asesinos en serie han cambiado conscientemente su manera de actuar.
Los primeros indicios de que un asesino estaba operando en la parte oriental de la ciudad de Washington, llegaron el 22 de febrero de 1990, un jueves, sobre las 8:30 de la mañana cuando la división de homicidios del Departamento de Policía de Spokane recibió una llamada donde se les informaba de la existencia de un cuerpo desnudo de una joven mujer negra que yacía en un embarcadero del Río de Spokane. Los investigadores, al ver el cadáver dedujeron que la joven había recibido varios impactos de bala, y que el tamaño de las heridas sugería que el autor de los disparos utilizó una pistola de pequeño calibre. Ante la falta de pruebas y después de una búsqueda exhaustiva concluyeron que el asesino había limpiado concienzudamente la escena del crimen o que el asesino había trasladado el cuerpo desde el lugar donde realmente había sido asesinada.
Los únicos objetos que se encontraron cerca de la víctima fueron su peluca, una manta verde igual que las utilizadas por los militares americanos y una toalla blanca.
Algunos detalles no tardaron en hacerse públicos, la víctima fue identificada como Yolanda SAPP, una joven de 26 años con un importante historial de detenciones por prostitución y consumo de drogas. La víctima fue vista por última vez dos días antes de la hora del asesinato en el este de Sprague, una zona frecuentada por prostitutas y proxenetas. La Policía entrevistó a la gente más cercana y conocidos determinando que la ropa, un monedero, un collar de plata, dos anillos (uno de estos, alianza de boda) y los 9 brazaletes que de normal llevaba desaparecieron de su cuerpo lo que hizo que al principio se barajara la hipótesis del robo como posible causa.
Como se llevaría a cabo con todas las víctimas, se tomaron muestras de cabello y todo tipo de fibras durante la autopsia, así como un examen oral, anal, vaginal y de frotis.
El 25 de marzo de 1990, apenas un mes más tarde, la Policía de Spokane recibió una nueva llamada, se había encontrado un cuerpo en la parte Sur Oriental de Riverton. El informe decía que fue encontrado en la carretera poco después de las 6 de la mañana. Esta vez la víctima era una mujer de raza blanca y mostraba claros signos de haber sido asesinada a balazos. Se la identificó como Nickie I. Lowe, de 34 años de edad e igual que la primera víctima tenía antecedentes de prostitución, consumo y tenencia de estupefacientes.
Lowe fue vista por última vez un día antes en la zona oriental de Sprague. Esta vez, en la autopsia se halló una bala del calibre 22 relativamente intacta.
Después de las primeras investigaciones no se pudo afirmar que los dos asesinatos fueron cometidos por el mismo asesino y el caso no avanzó demasiado durante las siguientes siete semanas durante las cuales no se halló ninguna víctima más.
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Pero la tranquilidad no duraría mucho, el martes 15 de mayo del mismo año, a las 19:45, el Sheriff de Spokane respondió a una nueva llamada, un cuerpo encontrado en las orillas del Río Spokane. La víctima, mujer de raza blanca, y como las otras, su cuerpo yacía desnudo y con heridas de bala, aunque parecía que había recibido varios golpes con un objeto contundente. En la zona del crimen se recogieron varios objetos personales, un par de zapatos, una bolsa de plástico manchada de sangre, una colilla y muestras de vegetación. Pero, esta vez, se encuentra una pista muy importante, unas huellas de neumáticos que fueron fotografiadas cuidadosamente.
La última víctima fue identificada como Katheleen Brisbois, de 38 años. En la autopsia se concluyo que momentos antes de su muerte, como las otras víctimas, había consumido cocaína. Los investigadores creían que estaba prostituyéndose el día de su muerte.
Debido a las similitudes de las víctimas mortales, el hecho de que una pistola de calibre pequeño se utilizase en todos los crímenes, y de que todas las víctimas ejercían la prostitución dejaba pocas dudas a los investigadores, estaban tratando con un asesino en serie.
El miedo empezó a recorrer las calles de Spokane y las preguntas empezaron a fluir entre la gente de la zona.
En mayo de 1992 el cuerpo de una mujer fue encontrado desnudo, una bolsa de plástico cubría sus cabeza y varios de sus objetos personales estaban tirados a su alrededor. Al no encontrarse sangre cerca los policías dedujeron que había sido asesinada en otro lugar y luego llevada a donde la encontraron. La chica de 19 años frecuentaba un motel donde se ejercía la prostitución y ella tenía antecedentes por este hecho, aunque no había ninguna constancia de que tomase ningún tipo de drogas.

robert-lee2Dos años transcurrieron sin nada que añadir al caso, hasta que la noticia de que había sido encontrada una cuarta víctima llegó a la Policía. Después de que el asesino en serie permaneciera en la clandestinidad, éste volvió a actuar en Sponkane, el 13 de mayo de 1992, cuando un cuerpo desnudo de mujer de raza blanca fue hallado en Hill Gulch Road, cerca de Spokane Park Drive. Junto a la víctima se encontró ropa y varios de sus objetos personales, y una bolsa de plástico cubría su cabeza. No había signos de violencia y en la zona no hallaron rastros de sangre lo que indicaba que la víctima fue asesinada en otro lugar y llevada al sitio donde fue encontrada. Igual que las demás chicas, ésta murió también por heridas de bala. Al tomar sus huellas se identificó a la víctima como Anne Sherry Palmer de 19 años. La víctima más joven hasta la fecha.
Algunos testigos vieron por última vez a la señorita Palmer saliendo de un motel, que dicho sea de paso, se utilizaba habitualmente para las citas entre prostitutas y sus clientes. El seguimiento de su caso desveló que Sherry Palmer se prostituía pero no tomaba ningún tipo de estupefacientes
Pasaron más de tres años antes de la siguiente víctima del asesino en serie de Spokane. Hasta ese momento los investigadores trataban de atar cualquier cabo suelto que vinculara las víctimas a un sospechoso, pero lamentablemente nadie fue detenido y los viejos fantasmas de que el asesino del Río Verde podría estar atacando de nuevo volvieron a rondar por el estado de Washington.
Fue un viernes, 25 de agosto de 1995, cuando el cuerpo desnudo de una mujer de 60 años fue hallado en las proximidades de Peacock Hill Road en el Condado de Kitsap. El Sheriff del lugar, Ron Trogdon acudió al lugar y pudo observar que el cuerpo estaba parcialmente cubierto por hojas de árbol que habían sido llevadas hasta allí desde un lugar distinto. En la escena del crimen Trogdon, encuentra un rulo para el pelo y poco más. Sin embargo, cuando ya estaba desanimado, a unos metros de allí, observó un segundo montón de hojas de árbol de las mismas características, se acercó y encontró dos bolsas de plástico que contenían rulos de pelo iguales a los de la víctima, también encontró sangre.
La mujer fue identificada como Patricia L. Barnes, vista con vida tres días antes en Seattle. Barnes no tenía ningún vínculo con la prostitución ni con las drogas como las anteriores víctimas pero durante la autopsia se encontró una alta concentración de alcohol en su sangre.
Aunque las características de esta última víctima no eran iguales a las anteriores, se mantenía el modus operandi del asesino en serie de Spokane.

El horror y el pánico que se había sembrado en la parte oriental de la ciudad de Washington en Spokane reapareció diez meses después del caso del Condado de Kitsap. El viernes, 14 de junio de 1996, el cuerpo descompuesto de Shannon R. Zielinski de 39 años fue hallado cerca de Mt. Sponkane Park Drive y Holcomb Road en Spokane. A diferencia de las anteriores víctimas, ésta apareció vestida. La identificación tuvo que realizarse tras analizar sus huellas digitales. Al igual que los otros asesinatos, había poca sangre, y ningún rastro de violencia ni objetos en la escena del crimen.
Una vez más, nuestro amiguito eligió una víctima con antecedentes de prostitución y se sabía que consumía drogas, aunque debido al avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cuerpo fue imposible determinar si Zielinski había consumido cocaína o heroína momentos antes de su muerte.
Más de un año después de la muerte de Shannon's Zielinski, el martes 26 de agosto de 1997 se encontraron dos cuerpos más. El primero que fue encontrado fue el de Hather L. Hernándes, de 20 años, una conocida prostituta de la zona. Su cuerpo semidesnudo fue encontrado en avanzado estado de descomposición. No se encontró ningún objeto ni identificación y su muerte también fue causada por bala.
El otro cuerpo encontrado ese mismo día fue el de una mujer de origen asiático, tenía tan solo 16 años y se llamaba Jennifer Joseph. En la escena del crimen los investigadores recuperaron varios objetos que pertenecían a la víctima. Al igual que los demás asesinatos éste tampoco se perpetuó en el lugar donde se encontró el cuerpo y la causa se repetía de nuevo: múltiples heridas de bala.
El detective Grabenstein encontró una testigo, una prostituta trabajaba a menudo con la víctima, fue la última persona que la vio con vida y declaró que vio a Joseph subir a un Corvette blanco con un hombre de unos 40 años. La declaración de la prostituta fue clave para relacionar a las víctimas con un sospechoso.
En el 97, la Policía detuvo a Robert Lee Yates pero tuvieron que soltarlo más tarde al no poder relacionarlo con ninguno de los asesinatos, ya que el modelo que describió la prostituta estaba mal escrito.
Sorprendentemente ese mismo año se halló otro cuerpo, semienterrado y desnudo, de nuevo otra chica relacionada con la prostitución y las drogas que había caído en las garras de éste psicópata.
Un mes más tarde, otra mujer, su cuerpo fue encontrado cubierto por un arbusto y bolsas de plástico cubrían su cabeza.
Víspera de Navidad, otro cuerpo, como siempre de una prostituta y de ese modo fueron apareciendo cuerpos de mujeres a cuentagotas, las víctimas de Robert Lee Yates aparecían poco a poco pero sin cesar.
En el 98 uno de los policías que detuvieron a Yates se lo vuelve a encontrar en una zona frecuentada por prostitutas. Ante el interrogatorio, Yates contesta que el padre de una de las chicas lo envía para que se la lleve a casa y la joven afirma que lo conoce, por lo que el policía poco puede hacer.
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Cuando ya parecía que el asesino en serie iba a salirse con la suya, los investigadores se encontraron con un archivo que no estaba relacionado con el caso y en el que una prostituta describía un ataque sufrido. En el se describía como un cliente contrató sus servicios y cuando estuvo con ella le propinó un golpe en la cabeza que la dejó tendida en el suelo. Por suerte pudo escapar y describir los hechos a la Policía. También comentó que mientras le había practicado sexo oral, no había conseguido que el hombre tuviese una erección.
Los agentes relacionaron esta declaración al perfil del típico psicópata y posible asesino en serie y seguros de que Yates era el autor de los asesinatos decidieron ir a su casa para retenerlo y hacerle algunas preguntas. Entre otras cosas le pidieron una muestra de sangre a la que Robert Lee Yates se nego a dar, por lo que la Policía encontró por fin un pretexto para poder retenerlo y presionarlo. Fue así como acabó juzgado y condenado a cadena perpetua, y consiguió evitar la pena de muerte gracias a que acabó confesando sus crímenes. Pero un año más tarde se le juzgo por dos asesinatos más y esta vez sí acabó de lleno en el corredor de la muerte. Yates fue ejecutado por inyección letal.
La historia de Robert Lee Yates desvela que fue un asesino en ráfaga, una subcategoría única de asesino en serie, un psicópata totalmente integrado en la sociedad.
Yates fue guardián de la prisión de Wala Wala en Washington. Se afilió al ejercito llegando a participar en la famosa operación llamada "Tormenta del Desierto" por la que fue condecorado por ello. Al regresar a Washington, entró a la Guardia Nacional.
Una de sus mayores aficiones fue pilotar helicópteros. Casado y con hijos hasta el momento fue un padre de familia y ciudadano ejemplar. Hasta que algo cambió en él.
Nadie sabe cuales son los motivos por los cuales una mente cambia. Lo que si sabemos es que el 90% de los asesinos en serie son psicópatas, aunque los entendidos no se ponen de acuerdo sobre el origen de la psicopatía. Muchos investigadores creen que existe alguna anomalía genética o biológica o que su problema sale a la luz en las primeras etapas de la infancia. Pero, ¿Qué ocurrió en la mente de Robert Lee Yates?


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