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martes, 1 de julio de 2014

SAN BORONDÓN LA ISLA QUE APARECE Y DESAPARECE



                            Articulo publicado en la revista "Voces del otro lado"

T
odos los lugares tienen su leyenda e historia envueltas de secretos y misterios, y el archipiélago de las islas Canarias no iba ser menos.


Una de las leyendas que aun persiste es la de la isla de San Borondón, esta sería una octava isla perteneciente al archipiélago Canario, una isla misteriosa, solitaria, escurridiza y fantasma ya que aparece y desaparece desde hace varios siglos y solo se deja ver en determinadas ocasiones. Anteriormente fue conocida como La Encantada o La Perdida y no fue hasta siglos después cundo el folclore la bautizó con el nombre que actualmente se conoce, isla de San Borondón.

L
os relatos acerca de esta isla adquirieron tanto renombre en tiempos pasados, que son muchos los documentos y testigos que dicen haber visto la isla en el horizonte  y  que como por arte de magia aparece y desaparece envuelta en una densa niebla como de un espejismo se tratase; según los testigos sitúan la isla en el extremo occidental  del archipiélago, entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro




S
egún la leyenda, San Brandán, monje irlandés del siglo VI y abad de Clonfert, en Galway, a petición de Barinto que ya había visitado el lugar, inició en compañía de otros catorce monjes un largo viaje en una pequeña embarcación. En su vagar de siete años por el océano, Brandán encontró numerosas islas y se enfrentó a algunos monstruos marinos. Finalmente, tras atravesar un mar escondido de densas nieblas que impide el retorno a quienes no van en nombre de Dios, alcanzó la isla del paraíso terrenal.




S
egún  los relatos de los documentos antiguos, un paraíso que  estaría formada por dos montes separados por un collado por el que discurre una ribera que nutre de agua dulce el lugar y, aunque en ningún caso se habla de las dimensiones, por los relatos se deduce que es una isla de considerables dimensiones.
Asimismo, se narra la existencia de una flora exuberante, con una gran cantidad de frutos tanto exóticos como tradicionales, dando así a  la isla la apariencia de un pequeño paraíso.



E
n cuanto a la fauna, se ha hablado de la existencia de bueyes, aunque también aseguran que se podía encontrar cabras, ovejas y una gran cantidad de aves muy diversa.
También, en algunos relatos, hacen referencia a que en la playa se encontraban con huellas inusualmente grandes, lo que ha llevado a suponer que en la isla pueda existir una especie de gigantes descendientes o predecesores de los guanches.[

A
]unque son numerosas las islas mencionadas, la tradición se ha centrado en la isla-pez, completamente desprovista de vegetación, que aparece y desaparece. En ella San Brandán y sus compañeros celebraron la misa de Pascua, pero al encender el fuego para asar un cordero la isla despertó, dándose cuenta entonces de que en realidad se trataba del pez gigante Jasconius, que más adelante, obediente a Brandán, le conducirá hasta las proximidades del Paraíso. Esta sería posteriormente identificada como Isla de San Brandán, que como el pez Jasconius aparece y desaparece, ocultándose a los ojos de quienes la buscan.

P
ero este no es el único relato que encontramos, ya que Son muchas las referencias históricas que aluden a la existencia de esta octava isla.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se organizaron expediciones de exploración para descubrirla y conquistarla, incluso Leonardo Torriani, ingeniero encargado por Felipe II para fortificar las Islas Canarias, a finales del siglo XVI, describe sus dimensiones y localización y aporta como prueba de su existencia las arribadas fortuitas de algunos marinos a lo largo del siglo XVI.
E
n el siglo XIII existen dos cartografías que hacen mención a San Borondón. Hacía el año 1234, Marcos Martínez, en el planisferio de Ebstorf menciona “Isla Perdida. San Brandón la descubrió, pero nadie la ha encontrado desde entonces”
La otra mención se encuentra en el Mapamundi de Hereford, hacia el año 1275, el texto dice “las seis Islas Afortunadas o Islas San Brandon”
También otros mapas medievales hacen alusión a San Borondón, como son los de Pizzigano (1367), Weimar (1424), Beccari (1435), Toscanelli (1467) Cazorla, Torriani o Pedro Agustín del Castillo (1686)


 C
ristóbal Colón en su diario de abordo, del 1492 deja claramente escrito que vieron tierra y que todos los marinos se subieron al mástil mayor para ver la tierra y pese a estar hasta la noche tratando de divisar esta visión de tierra que muchos vieron, desapareció, no lograron localizar esa tierra anunciada por Martín Alonso, lo sabemos hoy en día gracias al detalle de Colón de anotarlo, ya que las coordenadas indicarían que estaban cerca donde habitualmente los testimonios son mayoritarios respecto a la visualización de San Borondón.




E
n 1958 el fotógrafo Manuel Rodríguez Quintero la logró captar con su cámara y de ahí en adelante  Los palmeros continúan mirando al horizonte en busca de esa mágica  isla como un curioso mito que representa la cercanía intangible de un mundo mejor, y tal vez por eso resurge periódicamente, como su silueta lo hace en el horizonte.



Misterio Estelar 2014

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