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martes, 18 de marzo de 2025

EPISODIO 4 XPRES 2.0 : ESE GENIO LLAMADO DA VINCI

Leonardo da Vinci fue un genio del Renacimiento y una figura icónica en la historia del arte y la ciencia. Su obra maestra, "La Mona Lisa", es uno de los cuadros más famosos y reconocidos en todo el mundo. Además de ser un pintor extraordinario, da Vinci también se destacó como arquitecto, inventor, ingeniero y anatomista. Su curiosidad insaciable y su mente creativa lo llevaron a explorar una amplia gama de disciplinas, desde la botánica hasta la astronomía. Sus cuadernos de notas están llenos de dibujos detallados, esquemas y observaciones que revelan su profundo conocimiento y su aguda observación del mundo que lo rodeaba. Entre sus inventos más famosos se encuentran el helicóptero, el paracaídas y el tanque de guerra. Aunque muchos de sus diseños no se materializaron en su tiempo, su visión visionaria sentó las bases para muchas innovaciones futuras. Leonardo da Vinci es un ejemplo sobresaliente de la intersección entre el arte y la ciencia, demostrando que la creatividad y la curiosidad no conocen límites. Acompáñanos este próximo mes de Abril a conocer a este gran Genio que nos a dado la historia. XPRES 2.0 : ESE GENIO LLAMADO DA VINCI.

lunes, 17 de febrero de 2025

XPRES 2.0 MARZO 2025 "Leyenda y Realidad de María Magdalena"

Según la tradición cristiana, luego de ser condenado a muerte y crucificado en el Monte Calvario, cuando María Magdalena, María y Salomé acudieron al sepulcro, el cuerpo de Jesús no estaba. Había resucitado. Aunque María Magdalena fue una figura clave en este evento, después de la resurrección son los 12 apóstoles los encargados de llevar la palabra de Jesús a todo el mundo -según los relatos bíblicos- y sobre ellos recae la expansión de la Iglesia católica. Sin embargo, hay un texto, conocido como el evangelio de María, que le da un papel mucho más preponderante a la figura de María Magdalena. Acompañanos en este tercer episodio de Xpres 2.0 a conocer algo mas de la vida de Maria Magdalena.

jueves, 6 de febrero de 2025

La alineación solar más perfecta de Egipto ocurrirá a finales de febrero en «el Taj Mahal» de los faraones

El responsable de abrir la puerta del templo de Ramsés II lo hace con un movimiento entre solemne y teatral, dando inicio a un espectáculo que se remonta a hace más de tres mil años. Un haz de luz anaranjada deja atrás a los colosos de la fachada y penetra en el interior del templo. Avanza poco a poco, iluminando el corredor del templo dintel a dintel. Los espectadores que aguardaban desde la madrugada en Abu Simbel contemplan la escena en medio de un silencio reverencial que realza aún más la magia del momento. Tal como explica el egiptólogo David Rull en esta entrevista, el viaje del sol prosigue su camino por el interior del templo hasta llegar al sanctasanctórum, donde aguardan las cuatro esculturas veneradas, el dios creador Ptah de Menfis, el dios Amón-Re de Tebas, el propio Ramsés II divinizado y el dios solar Re-Horakhty de Heliópolis. Es aquí donde entonces sucede la más perfecta de las alineaciones solares del Antiguo Egipto de los faraones: el haz solar ilumina a todas las figuras a excepción de la de Ptah, que se mantiene en la penumbra, como si se tratara de la metáfora de la oscuridad previa a la creación del mundo y su aparición en él de la luz.
No falla nunca y así viene sucediendo siglo a siglo cada 22 de febrero y 22 de octubre, fechas cuidadosamente escogidas para reflejar los momentos clave del calendario egipcio. Durante aproximadamente unos 30 minutos, los primeros rayos del sol recorren los 60 metros desde el acceso hasta el sanctasanctórum. Lo más asombroso es que esta precisión arquitectónica sigue sucediendo a pesar de que la ubicación actual de los templos de Ramsés II y de Nefertari ( la esposa favorita del faraón) no es la original. “Henos aquí reunidos, oh Majestad, para colaborar en vuestra búsqueda de la eternidad [...]. Hemos erigido piadosamente el monumento a vuestra magnífica Majestad y hemos recompuesto la belleza delicada de vuestra reina con la escolta hierática de las deidades tutelares [...]. Gracias al esfuerzo mancomunado de todos nosotros, helo aquí, a salvo, intacto y listo para reanudar, sobre la barca de Amón, vuestro viaje a través de los siglos hacia el sol naciente de cada mañana”. Así habló, como si Ramsés II pudiera escucharnos, en septiembre de 1968 el Director General de la Unesco, tras la titánica reconstrucción de los templos de Abu Simbel. El caso es que en los años 60, tras lograr la independencia, el país inició una serie de reformas. Uno de los proyectos más importantes fue la construcción de una gran presa que canalizase las aguas del Nilo y dotase a Egipto de energía hidroeléctrica, la Gran Presa de Asuán. La urgencia al comenzar su construcción puso en peligro varios templos, entre ellos Abu Simbel. Así fue como entre 1964 y 1968, el templo fue desmontado y convertido en un gran Mecano de bloques de 20 toneladas para ser reconstruido a 70 metros de altura y 200 metros de distancia de su ubicación original. En este faraónico traslado se tuvo el acierto de mantener la orientación precisa del templo para conservar el fenómeno solar, aunque, debido a un pequeño desfase, ahora ocurre un día más tarde de lo que previeron los arquitectos de Ramsés II.
El reinado de Ramsés (1279-1213 a.C.) marcó una era de esplendor en el Antiguo Egipto. Durante sus más de 60 años en el trono, ordenó la construcción de monumentos que estuvieran a la altura de su gran egolatría, entre los que se contaron hasta seis templos en Nubia, entre ellos los dos excavados en la roca de Abu Simbel. Su orientación y su diseño podrían ser algo más que una simple muestra de egolatría, tal como señala Juan Antonio Belmonte, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias. Durante el reinado de Ramsés II, las estaciones del calendario civil volvieron a coincidir con las fases del Nilo tras más de 1.500 años de desajuste. Este alineamiento coincidió con eventos astronómicos relevantes, como el orto heliaco de Sirio, que marcaba el inicio de la crecida del Nilo. “Este evento debió revestir un carácter excepcional y por tanto celebrarse de forma especial [...]. En Abu Simbel se plasmó o, mejor, se esculpió, en la piedra un monumento conmemorativo, una forma de jubileo, para esta circunstancia tan excepcional”, indica este especialista en arqueoastronomía. Hoy Abu Simbel sigue, más o menos, alineada con el sol, pero ya no avisa de la ansiada y fértil crecida del Nilo, las presas se lo impiden. ¿Qué pensaría de todo esto Ramsés II? FUENTE: https://viajes.nationalgeographic.com.es/lifestyle/alineacion-solar-mas-perfecta-egipto-ocurrira-a-finales-febrero-taj-mahal-faraones_21962

miércoles, 5 de febrero de 2025

El pueblo de las brujas de Navarra

En el valle de Xereta, al norte de Navarra, la frontera es una línea que se esconde y desaparece entre montañas, riachuelos, pastos, hayedos y robledales salpicados por castaños y pinares. Sus cuatro pueblos están unidos por lazos de vecindad, más aún, parentesco, y una lengua común, el Euskara. Son Sara y Ainhoa en el norte vascofrancés y Udax-Urdazubi y Zugarramurdi en el sur. Sorgina (léase “sorgiña”) es el nombre en Euskara para las brujas. ¿Para las brujas? Nos lo preguntamos porque es una palabra sin atribución de sexo, por lo que lo mismo vale para mujeres que para varones. Además, si atendemos a su etimología más aceptada, nace de la unión de dos términos, “sor(tu)” y “egin/a”, es decir, “surgir” y “hacer”. Traducido de manera casi literal sería la persona que hace surgir, nacer, brotar… la creadora, la hacedora. La mitología no les atribuye afán maligno y dice de ellas que son númenes sirvientes de Mari, la diosa suprema, a la que ayudan en su castigo de la mentira.
Es con el paso del tiempo y el avance del credo cristiano, cuando se materializa en ser tangible y comienza a adquirir connotaciones negativas. Poco a poco, pasa a ser sorgina la persona -sobre todo si es mujer- que con sus prácticas o creencias pueda cuestionar el orden establecido por la nueva fe, ya sea bailando o practicando la medicina popular, gozando del propio cuerpo o adorando a deidades paganas. De esta forma se trasmutan en maléficas sirvientes de la noche y en malvadas criaturas humanas cautivadas por el diablo. El pueblo vasco, y especialmente sus aisladas tierras pirenaicas, llegan muy tarde a la cristianización. Esto favorece la pervivencia, incluso aún hoy día, de creencias animistas muy arraigadas que se sincretizan de manera más o menos natural en el acervo popular. El conflicto surge cuando frente a la supuesta amenaza, hay gentes dispuestas a creer lo inverosímil y a poner todo el celo necesario para desarraigar cualquier tradición, cualquier fe, cualquier pensamiento heterodoxo aún a costa de sangre. Es en este contexto donde hay que entender la caza de brujas que se desató en la montaña navarra. El antecedente inmediato fue el protagonizado en 1609 por un nefasto personaje de nombre Pierre de Lancre. A la sazón magistrado en Burdeos, Lancre cerró sus fauces sobre la costa de la vecina Lapurdi. Torturó y asesinó a decenas de personas, la mayoría mujeres, acusadas de brujería, llegando a declarar al Euskara como lengua de Satanás. La cólera de Dios no se hizo esperar en el lado peninsular de la frontera, donde se trasladó al año siguiente teniendo como foco Zugarramurdi. La Inquisición puso en marcha su mecanismo. Acusaciones entre fantasiosas y delirantes combinadas con el buen hacer del tormento, dieron como resultado el encausamiento de una cuarentena de vecinas y vecinos, que acabaron con sus huesos en un auto de fe celebrado en la ciudad de Logroño el 7 y el 8 de noviembre de 1610. A pesar de lo que es creencia común, los tribunales de la Inquisición española nunca fueron proclives a dar veracidad a las acusaciones de brujería, pero en este caso, se impusieron las tesis más ciegas e intolerantes. La mayoría de las y los reos fueron perdonados y reconciliados, pero 11 fueron quemados en la hoguera, cinco de ellos en efigie al haber muerto antes de ejecutarse la condena. Visitar hoy Zugarramurdi y el resto de Xereta es un viaje por toda esta carga de sentimentalismo gótico. Sobre los prados cubiertos de hierba y flores se cierne la sombra de orgías con el diablo en supuestos aquelarres (akelarre, campa del macho cabrío). Sus bosques son atravesados por viejas sendas de contrabandistas como la bien señalizada Pottok bidea (Camino de la pottoka), en las que nuestra imaginación alarga su fronda como brazos de ángeles caídos.
Su caserío es de una arquitectura popular que raya el primor, con espléndidas casonas como Beretxea, Etxenikea o Dolarea; palacios como el Dutaría, imprimen aires de nobleza, y su iglesia, Nuestra Señora de la Asunción, luce las galas de neoclásico. Pero aún están en pie, y bien erguidas, las casas Barrenetxea e Iriartea, donde vivieron Graciana Barrenetxea y María de Iriarte, madre e hija, reina de las bujas la primera y acólita la segunda, muertas ambas en la cárcel, quemadas en efigie y póstumamente exculpadas. Y sobre todo ello, está la Sorginen Leizea, la Cueva de las Brujas, una enorme oquedad kárstica labrada con paciencia por las aguas del Olabidea o Infernuko Erreka (Arroyo del Infierno). Está apenas a medio km del centro indicada por una simpática bruja sobre una escoba. Se dice que era uno de los lugares preferidos para la celebración de los conciliábulos con Belcebú, y sitio había, porque en sus 120 m de longitud y 10 de altura en tres niveles, caben muchas brujas y brujos. Lo cierto es que si alguna vez se realizaron reuniones en la cueva, seguramente no fueron sino meras celebraciones antiguas de culto a la naturaleza. Pero si el morbo insiste en hacernos creer que existieron bacanales negras de lascivo y extraviado desenfreno, en la actualidad han sido sustituidas por el zikiro jate, comida popular a base de cordero asado en vara de avellana, que cada 18 de agosto reúne a centenares vecinas, vecinos y foráneos. Y lo cierto es también que hubo inocentes que pagaron con su vida por la paranoia, el fanatismo o la incultura de mentes cerriles con poder. Para reivindicar a estas víctimas y mostrarnos la vida de aquellas gentes, la casa Induburua, antiguo hospital, fue transformada en el Museo de las Brujas, donde se cuenta la historia más allá del mero folclorismo, introduciéndonos de manera amena en los mitos y leyendas que la rodean.
Hoy, Zugarramurdi es hermosura en su paisaje y su patrimonio, y es música de dultzaina y trikitrixa con versos cantados en la vieja lengua vascona. Porque lo que Lancre y los inquisidores de Logroño no sabían es que, según se cuenta, el Diablo no sabe Euskara. De hecho, viendo que quienes habitaban estas tierras nunca iban al infierno, decidió aprenderlo para poder tentarlos. Tras 7 años intentándolo solo consiguió aprender bai, sí, y ez, no, y lo dejó por imposible. Pero, ya se sabe, es una leyenda… FUENTE: https://viajes.nationalgeographic.com.es/ubicacion-exacta/pueblo-brujas-cuevas-esta-navarra_21227

domingo, 26 de enero de 2025

EL OSARIO DE WAMBA

“Como te ves, yo me vi, como me ves, te verás, todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” dice el epitafio. Situada en uno de los tramos del Camino de Santiago de Madrid, y asentada en los Montes Torozos, la pequeña localidad de Wamba, que en realidad se pronuncia con B, es la única población española que empieza con W. Curioso.
Pero no acaban aquí las peculiaridades de esa localidad vallisoletana, llamada Gérticos en su origen visigótico. Con la muerte de Recesvinto en el año 672, el rey Wamba lo sucedió y, siguiendo la tradición, fue coronado en la ciudad donde murió el anterior, tomando ésta su nombre desde entonces. Como se deduce por la fecha, fue Wamba uno de los últimos reyes cristianos que dieron relevancia a este potente núcleo visigodo. Hasta que aparecieron en escena los musulmanes invadiéndolo todo. Tiempo después, tras reconquistar las tierras del norte del Duero al islam, desde el s. XIII hasta el XVII, se instalaron en este punto los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén, también llamados Jerosolimitanos, de Malta o de Rodas, y se piensa que fueron estos hombres de Dios, instalados en la Encomienda de León y de Castilla, que subía hasta León por encima del río Órbigo y bajaba hasta Salamanca, los que comenzaron a enterrar por aquí los restos de los monjes que pertenecían a su orden, más concretamente dentro del cenobio existente desde época visigoda, según atestiguan los restos decorativos hallados en el Museo Arqueológico de Valladolid, y cuya pieza más importante es la iglesia de Santa María, cuya curiosa arquitectura atrae a cientos de turistas cada año, a pesar de estar poco documentada y haber sido objeto de polémicas restauraciones.
Se cree que, con mucha probabilidad, en el momento de la repoblación de la comarca se decidiera reconstruir la iglesia original que se erigía en los años de reinado de Recesvinto. Esta iglesia, también conocida como la de Nuestra Señora de la O (lo cual hace referencia a la Virgen embarazada), es un templo de estructura románica del s. XII, donde es obvia la sobriedad de la nave central, reformada con elementos cistercienses por los Caballeros Hospitalarios, con capiteles bien decorados y policromías, y que cuenta con la peculiaridad de tener un cabecero mozárabe del s. X. De hecho, sus características indican que pudo ser la primera iglesia de estilo mozárabe asturleonés que se levantaba en la zona, debido a la procedencia norteña de la gente que reprobó el territorio. Lo mozárabe del sur es bien diferente, tirando a lo andalusí… Por tanto, como es normal en este tipo de construcciones, que a pesar de ser tan simpes solo tienen una nave y dos capillas, es fácil observar una gran mezcolanza de estilos como si fuera un collage arquitectónico pegado siglo a siglo.
En una de las capillas, llamada de Doña Urraca, se encuentra sepultada la reina Urraca de Portugal, que fuera esposa del rey Fernando II de León, madre del también rey Alfonso IX de León, y que se incorporó como freira, o religiosa militar, en dicha Orden de San Juan de Jerusalén. Valga decir que, por si hubiera poca amalgama de estilos en la iglesia, esta capilla es gótica. Pero, lo que más llama la atención de este complejo eclesiástico, por cierto, destruido durante las desamortizaciones del s. XIX, es la otra capilla, situada tras uno de los muros del claustro, y donde se acumula un incomprensible muestrario de huesos. Las paredes de dicha sala están cubiertas de calaveras, fémures y tibias, colocadas desde el suelo, unas encima de otras, perfectamente encajadas hasta llegar al arranque de la bóveda. Los distintos tamaños de las calaveras indican que unas son de adultos y otras de niños, hasta contabilizar entre mil y dos mil restos de personas. Es impactante ver tantos cráneos, cuencas de ojos y sonrisas cadavéricas organizados de tal forma. Un recordatorio imperturbable del Carpe Diem, del Tempus Fugit, de la celeridad con la que pasa el tiempo y la importancia que hay que darle a éste y a los buenos actos que se realicen mientras pasa.
Sin embargo, y a pesar del sobrecogimiento que produce la habitación del osario de Wamba, no hace tantos años la colección de esqueletos era mayor. Hay algunos ancianos wambeños que recuerdan cómo de niños jugaban con los huesos del osario y que las calaveras llegaban al techo. Con objeto de estudiar este tétrico conjunto, en los años 50 del siglo pasado, el doctor Gregorio Marañón decidió (y le fue permitido) trasladar a la Universidad Complutense de Madrid nada menos que dos camiones llenos de huesos. Marañón era por aquel entonces catedrático de Endocrinología y destinó las piezas a las prácticas de los estudiantes de la Facultad de Medicina. Por lo visto deben seguir practicando hoy en día, ya que los huesos nunca han sido devueltos al pueblo. Dicho estudio reveló que los huesos y calaveras pertenecieron no solo a hombres, sino también a mujeres y niños de los siglos XIII al XVII. En total, cuatro siglos en los que el osario de Wamba fue alimentando no solo sus paredes, sino las leyendas y moralejas sobre la mencionada fugacidad de la vida.
Hasta el momento del descubrimiento algunos historiadores mantenían que los restos pertenecían solo a los monjes y frailes que vivieron en el monasterio. Otros creían que la huesera surgió tras vaciar un antiguo cementerio. Lo más aceptado es que sean miles de restos pertenecientes a enfermos atendidos allí y en otros lugares de Castilla por los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén. Unas manos piadosas que iban depositando los restos juntos en un mismo lugar cuando se desenterraban los cuerpos para inhumar a nuevos fallecidos ante la falta de espacio para dar tierra sagrada a los cadáveres.
En definitiva, son muchas las incógnitas para las que todavía en la actualidad no se han encontrado respuesta sobre la Iglesia de Santa María y sobre el osario de Wamba. FUENTE: https://www.elespanol.com/ FOTOGRAFIAS: MISTERIO ESTELAR

sábado, 25 de enero de 2025

El Caliz de Doña Urraca.

En el siglo XI el Reino de León tuvo uno de sus momentos de máximo esplendor. Fernando I “El Grande” se convirtió en uno de los reyes más importantes de la cristiandad en toda Europa, llevando a cabo una enérgica actividad de reconquista alcanzando Coímbra y Valencia y, sobre todo, sometiendo a las taifas más ricas como Toledo, Sevilla, Zaragoza o Badajoz al pago de parias al reino leonés. Pero al morir decidió dividir su reino entre sus hijos, entregando León a Alfonso, Castilla a Sancho, Galicia a García, Toro a Elvira y haciendo a Urraca señora de Zamora. Este hecho desencadenó una lucha fratricida en la que, Alfonso VI, que había heredado el título de emperador y el Reino de León, se hizo con el poder de sus hermanos y continuó con la reconquista, tomando la ciudad de Toledo en 1085, siendo considerado “Imperator totius Hispaniae” (Emperador de toda España). Doña Urraca, la donante de sus joyas para componer este Cáliz, fue la hija primogénita de Fernando I que al morir sería convertida en Señora de Zamora. Era la dómina del Infantado de León, una institución jurídica por la que le competía el patronato y las rentas de todos los monasterios pertenecientes al patrimonio regio con la condición de que no podrían contraer matrimonio. Lo que hacía de ella una mujer muy poderosa. Por todos es conocida además de por su labor de asesoramiento de su hermano Alfonso VI, por aparecer en el conocido poema épico “Cantar de Mío Cid”, en que la vemos defendiendo la murallas de Zamora ante los ataques del Cid Campeador que había tomado partido por otro de sus hermanos, por Sancho. Jugó un papel esencial en el proceso legitimador de la monarquía leonesa, reposando sus restos en el Panteón Real.
Este cáliz está formado por dos piezas de ágata (ónix) datadas en el siglo I dC, de tipología romana. Doña Urraca donó sus joyas personales para decorar estos cuencos a modo de relicario y darle la forma de un Cáliz. En la parte superior se introduce un cuenco áureo con decoración al exterior a base de cabujones de perlas, zafiros, esmeraldas, aljofares y un camafeo de pasta vítrea de estética romana entre otras. Ambos cuencos de ónix se unen por un grueso nudo de oro de gran calidad y ocho tirantes. El nudo, organiza su decoración a base de cuatro placas romboidales con cruces flordelisadas de esmaltes de color verde, completándose con cabujones de piedras preciosas y las filigranas de caracolillos y tallos. En la base de este nudo, Urraca nos dejó constancia de que ella fue la donante, con una inscripción de filigrana de oro que reza: IN NOMINE DOMINI URRACA FREDINANDI, (en nombre del Señor, Urraca hija de Fernando). El pie del cáliz está decorado con arquillos de medio punto y cordoncillos de oro.
Recientes estudios de investigación vinculan este Cáliz con la copa utilizada por Cristo en la Última Cena. Según Margarita Torres Sevilla, profesora de historia medieval en la Universidad de León y cronista de la ciudad y el doctor en historia del arte vallisoletano José Miguel Ortega, los cuencos de ágata (ónix) que forman el cáliz son las copas que se veneraban desde el siglo IV como los cuencos que utilizó Cristo en la última Cena, siendo dignos de veneración por los primeros cristianos. Las fuentes narran cómo la referida reliquia se encontraba en el Santo Sepulcro de Jerusalén desde el siglo IV hasta el año 1009 en que la ciudad fue saqueada por Al-Hakam. A través de dos documentos hallados en la biblioteca de Al-Azhar en El Cairo, los investigadores defienden que en el siglo XI, Egipto atravesaba una gran hambruna motivada por una sequía, ante lo cual el califa Al Mutansir pidió ayuda al pueblo musulmán. El Emir de Denia, un pequeño taifa de la península, responderá enviando barcos con alimentos. Como agradecimiento el Califa egipcio regala al emir de Denia diversos presentes entre los cuales se encontraban los cuencos de onix que componen este cáliz. Durante el viaje, a uno de los cuencos le fue arrancada una esquirla con una gummia, pequeño cuchillo curvo de tipología árabe, cuyo corte se puede apreciar en el cuenco de la parte superior. El reino de León se encontraba gobernado por Fernando I el Grande, uno de los reyes más poderosos en la cristiandad, que se encontraba atacando Valencia, ante lo cual el Emir de Denia le regalará al rey leonés los cuencos que forman el cáliz a fin de gozar de su favor. Sabemos que Denia no fue atacada por Fernando I.
El otro documento de la biblioteca de El Cairo relata cómo un siglo después el poderoso califa egipcio Saladino reclamará la esquirla que fue arrancada del cuenco a fin de curar a su hija que se encontraba muy enferma, dado que se consideraba que esta reliquia tenía poderes curativos. ¿Quiso Urraca enriquecer con sus mejores joyas una posesión tan extraordinariamente valiosa para la cristiandad? FUENTE: https://www.museosanisidorodeleon.com/sala-del-caliz/ FOTOGRAFIAS:MISTERIO ESTELAR