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jueves, 23 de mayo de 2013

Esfinge de Giza

En razón del lamentable estado en que se encuentra la enigmática Esfinge de Giza resulta imposible determinar qué representa ni con que fin la levantaron. No hay manera de saber qué clase de rostro es el suyo y si tuvo originalmente en el lomo un par de alas, como otras esfinges de menor tamaño que no han sufrido tan bárbaras mutilaciones. Y son muchos más los misterios que encierra esta estatua monumental, única en el mundo, cuyo nombre ha venido a convertirse en sinónimo de enigma sin solución.

Lo primero que sorprenderá al turista que acuda a admirar la Esfinge será su descomunal tamaño, que ha perdido gran parte de su tamaño original y que está esculpida en la roca viva, esa misma que forma la meseta de Giza y que sirve de base a las pirámides cercanas. No dejará de observar que desde la base de la Esfinge hasta la punta superior de su carcomida cabeza tiene la altura de un edificio de cinco pisos y que su longitud desde el extremo de las patas delanteras hasta lo que pudiera ser el comienzo del rabo, es igual a la anchura de un campo de fútbol.
Durante algún tiempo los egiptólogos creyeron erróneamente que fue Thutmoses IV el faraón que ordenó esculpir la Esfinge, todo porque apareció su sello real en la piedra. Pero se vino a descubrir más tarde que todo se remontaba a los tiempos en que, siendo un joven príncipe Thutmoses, fue a cazar al desierto y quedó tan agotado que se echó a dormir a la sombra de la Esfinge, totalmente cubierta por las arenas. Se le apareció en los sueños al cazador el dios Harmakhis y le suplicó quitar la arena que cubría la estatua. Prometía recompensarlo muy pronto. El príncipe obedeció. La recompensa consistió en que murió Thutmoses III y subió al trono su hijo Thutmoses VI. Y como este faraón era un hombre agradecido, rindió homenaje a la Esfinge esculpiendo su nombre en la piedra, para que a partir de entonces se relacionase a ambos.

Otra creencia que se vino por tierra fue la que tenía que ver con el sexo de la Esfinge. ¿Era de hombre o de mujer? No se pudo precisar tal cosa, en razón del mal estado de la cabeza, destrozada por culpa del viento del desierto, cargado de arena afilada como lija. Y también por culpa de los hombres. La historia nos informa que a comienzos del siglo pasado unos soldados turcos, los llamados mamelucos, se divirtieron utilizando la Esfinge como blanco para el tiro de cañón. Tan certera fue su puntería que su jefe, Mehemet Alí, los mandó degollar a todos en el momento de enterarse de la proeza.
Las características de la Esfinge son que carece de senos como otras esfinges de menor tamaño. Nadie puede afirmar que los tuviese alguna vez. Su rostro es irreconocible. Lo único que puede afirmarse es que es chato, de cuello regordete, anchos pómulos, tiene en la parte posterior de la cabeza un tocado faraónico y un cuerpo de leona.
En 1976, una sonda VIKING enviada a Marte, tomó la extraña fotografía de un enigmático rostro, tallado en la superficie de ese planeta. Al tiempo, un anuncio oficial afirmaba que el rostro no podría ser producida por una erosión casual. Duplicando sus mitades, aparecían alternativamente el rostro de un hombre primitivo y el de un felino. ¿Qué relación había entre esta figura y la milenaria esfinge?
La vinculación entre Egipto y el planeta rojo se manifiesta además con la importancia de ese color en la vida egipcia: Originalmente, las pirámides se encontraban pintadas de color rojizo, y el Libro de los muertos hacía alusión a Horus como… el retoño rojo. En sus frisos, solían pintar a los hombres de color rojo y a sus dioses… de VERDE. Color que habitualmente se le adjudica a los seres extraterrestres. Finalmente, la capital de Egipto, EL CAIRO, en idioma árabe significa… MARTE.
¿Fue realmente un éxodo Atlante, el origen de la civilización Egipcia? ¿O ambas culturas tienen un origen común… más allá de nuestra comprensión? El misterio que envuelve a esta enigmática civilización, aún es indescifrable.


La han llamado “El rostro de Marte”… Un investigador de la NASA anunció en las Naciones Unidas que no podía ser una erosión casual en la desértica superficie del planeta. Los ingenieros espaciales comprobaron que se trataba de un objeto simétrico que presentaba formas similares a dos cavidades oculares, una boca y la línea del cabello a ambos lados. Se duplicó una de las dos mitades, y se obtuvo el rostro de un hombre primitivo. Luego, se duplicó la otra mitad, y apareció la imagen de un felino. Este doble rostro relaciona la fotografía de Marte directamente con la milenaria Esfinge de Giza, del antiguo Egipto, con rostro humano y cuerpo de león. ¿Sería esa fusión del hombre y el felino, el testimonio de una misma cultura, que diseminó sus monumentos en ambos planetas? La Esfinge de Giza es la estatua de piedra más grande del planeta, tallada en una sola pieza sobre un macizo rocoso. Mide 20 metros de alto y 57 de largo, y su rostro, de 4 metros de ancho, mira hacia Occidente.
En la actualidad, los arqueólogos cuestionan la antigüedad que se le adjudica. Se le atribuían 4.500 años, pero hoy, a través de la técnica del identikit, ni siquiera se puede considerar que su rostro sea el de aquel faraón Kefrén que la habría mandado a construir. Hay nuevos descubrimientos que aseguran que el cuerpo de la Esfinge no fue erosionado por la arena y el viento, sino que tiene huellas de erosión producida por el agua. Pero esto resulta inexplicable, porque en el Sahara hace más de nueve mil años que no llueve en cantidad. En cambio, las pirámides cercanas sufrieron la erosión posterior del viento y la arena. Esto demostraría que la Esfinge duplica en antigüedad a las pirámides,remontándose a una época tan remota, que ningún terráqueo podría haberla construido con esa magnitud y escala.
¿Quién la construyó entonces, con su inquietante fusión de hombre y león? ¿La misma civilización que habría dejado en Marte ese rostro de hombre y felino?

miércoles, 22 de mayo de 2013

Teletransportación, un viaje a otras dimensiones

La teletransportación siempre ha sido un fenómeno considerado propio de la ciencia ficción, pero en los últimos años científicos de todo el mundo han comenzado a hacer avances significativos en el desarrollo de la tecnología del teletransporte. Descrito por Albert Einstein como una “acción fantasmal a distancia”, la teletransportación o teleportación fue una palabra acuñada por Charles Fort para describir el transporte instantáneo de una persona o un objeto de un lugar a otro. A lo largo de la historia, muchas personas han soñado con el poder inimaginable de la teletransportación, pero hay casos registrados que sugieren que el teletransporte es una realidad desde tiempo atrás.
En los círculos espiritistas del siglo XIX, psíquicos de gran reputación ofrecían sus servicios a las personas de la aristocracia, convenciéndolos de que era posible “pasar” de un espacio a otro de una manera inexplicable. Pero de todos los casos de teletransportación hay un misterioso suceso ampliamente difundido, el del granjero David Lang de Tennessee, que una tarde de 1880, al cruzar un campo desapareció a la vista de muchos testigos, incluyendo tres miembros de su familia y un juez. La mayoría de los expertos han especulado que Lang, al igual que otras personas que han desaparecido misteriosamente, cayó en la “cuarta dimensión”. Todos los testigos se apresuraron en ir hacia el lugar donde había desparecido David, pensando tal vez que había caído en un agujero de algún tipo. No había ningún agujero. En una búsqueda exhaustiva por parte de los familiares, amigos y vecinos no fueron capaces de encontrar nada. Pocos meses después de la inexplicable desaparición, los hijos de Lang observaron que la hierba en el lugar donde su padre desapareció se había vuelto amarilla y se marchitó en un círculo que media alrededor de 4,5 metros de diámetro.

Otro caso relacionado con la teletransportación fue el ocurrido en diciembre 1873, publicado en varios medios de comunicación como el Daily Post en Bristol y el Times de Londres, donde se trató como un caso inusual y misterioso. El 8 de diciembre, el Sr. y la Sra. Cumpston, dos respetables ancianos residentes de Leeds, llegaron a Bristol para hospedarse en el Hotel Victoria. Algunas horas más tarde fueron detenidos por alteración del orden público. En la estación de tren, donde fueron detenidos, los Cumpston aterrorizados gritaban: “Mi esposa y yo nos hemos escapado de unos ladrones y maleantes en una especie de cueva. Nos tuvimos que defender con una pistola”. Los Cumpston habían disparado dos veces, una en el techo y otra en la calle. El superintendente ante la sospecha de que los Cumpston estuvieran locos, lo notificó a la policía.

En el juzgado de guardia, el matrimonio dijo que por la noche habían oído fuertes sonidos extraños cerca de su habitación. Se quejaron a la dirección del hotel, que también oyeron esos ruidos, pero restaron importancia. Los ruidos cesaron y los Cumpstons volvieron a la cama. A las tres o las cuatro de la mañana, volvieron a escuchar los extraños sonidos, esta vez acompañado por una sensación alarmante de que el suelo temblaba como si fuera un terremoto. La pareja empezó a gritar, pero sus palabras parecían ser repetidas por presencias invisibles. El Sr. Cumpston sentía como si estuviera siendo arrastrado hacia una especie de agujero, pero su esposa consiguió cogerlo de la mano y así poder saltar por la ventana. En esa situación de pánico y de confusión, los Cumpston pensaron que se trataba de delincuentes que les intentaban secuestrar. La gerente del hotel declaró que, efectivamente, había escuchado unos ruidos extraños, pero no fue capaz de proporcionar más información. La policía dijo que había comprobado la habitación y no había visto nada fuera de lo común. Aunque no se conoce la verdadera naturaleza de la experiencia de la pareja, ochenta años más tarde el periodista Harold T. Wilkins sugirió lo siguiente:
“Los extraños ruidos y el agujero en el suelo descrito por los Cumpston son imposibles de explicar a menos que se suponga que, en determinadas condiciones, una fuerza desconocida puede llegar a operar creando un vórtice en la materia sólida, llamado teletransportación a otros universos. La materia es “sólida” sólo en relación con la percepción humana, a nivel atómico puede ser descrito como un espacio prácticamente vacío. Un ser humano puede ser arrastrado a un torbellino con capacidad de enviarte a decenas e incluso a miles de kilómetros de distancia. En ocasiones, un vórtice podría operar a distancias astronómicas, así como ser teletransportados a otro planeta.”

Las teletransportaciones de seres humanos no son difíciles de encontrar en contextos folclóricos y religiosos. Uno de los primeros ejemplos fue la registrada por el reverendo Robert Kirk, en su obra clásica del siglo XVII. El gran filósofo del siglo I Apolonio de Tiana, se dijo que se teletransportó a sí mismo de forma instantánea a Éfeso (una localidad de la actual Turquía) para el tratamiento de los enfermos de la peste. Muchos santos cristianos, según las leyendas, en ocasiones eran llevados por los ángeles de un lugar a otro con una gran rapidez. Al principio de su carrera, Sathya Sai Baba, un líder religioso hindú, afirmó tener capacidades sobrenaturales milagrosas, con la capacidad de teletransportarse a sí mismo a la vista de los demás. El psicólogo Erlendur Haraldsson afirmó haber sido testigo de las teletransportaciones de Baba.
En 1901, poco después de que la familia Pansini se trasladó a una gran casa en Ruvo di Puglia, Italia, fueron víctimas de diversos fenómenos poltergeist. Alfredo Pansini, uno de los hijos de la familia tenía la capacidad de entrar en trance, que según los testigos, los “ángeles” hablaban a través de él y tenía visiones. La familia explicó, que el pequeño desaparecía de la casa reapareciendo en un estado de aturdimiento en la ciudad o en pueblos cercanos. Estas supuestas teletransportaciones fueron frecuentes durante los siguientes tres años, hasta su adolescencia en 1904. Justo antes de eso, sin embargo, el hermano menor de Alfredo también comenzó a teletransportarse, y en una ocasión desapareció de su casa y apareció a bordo de un barco de pesca a unos pocos kilómetros del puerto de Barletta. Joseph Lapponi, el asesor médico de los Papas León XIII y Pío X, entrevistó a los testigos y escribió un libro sobre el caso. En una de las investigaciones que realizó Lapponi, el Obispo Pasquale Bernardi encerró a los dos chicos en una habitación, cerrando todas las puertas y ventanas, sin embargo, a los pocos minutos los jóvenes desaparecieron.
El célebre investigador psíquico Hereward Carrington, quien estaba interesado en la experiencia humana y sobre todo en los Ooparts (artefactos fuera de lugar), pensó que exista algo más que la simple distracción y falta de atención para explicar ciertos episodios. Carrington escribió sobre un incidente:
“La Srta. K., una enfermera y una persona muy metódica, tenía la costumbre de poner siempre su manojo de llaves en la mesa del comedor cuando entraba en su apartamento. Un día, ella hizo esto como de costumbre y, poco tiempo después, buscó sus llaves para salir del apartamento. Sus llaves habían desaparecido. Buscó por todas partes, ya que no las encontraba. Finalmente tuvo que coger otro manojo de llaves. Unos días después, se le rompió un tapón de corcho de una botella de medicina, y fue a buscar otro tapón guardado en una caja de lata al fondo de un baúl, en el pasillo. Ella abría el cajón todos los días, hasta que aparecieron allí las llaves.”

Raymond Bayless, un artista de Los Ángeles con cierta admiración en lo parapsicológico, relató una experiencia ocurrida en 1957, que tuvo lugar mientras sostenía un cepillo de mango largo y hablaba con un estudiante. La habitación estaba vacía, salvo por dos sillas y un caballete, y no había ninguna alfombra o moqueta en el suelo. Había un gran ventanal en dirección norte por donde entraba abundante luz solar. De repente, el cepillo se deslizó de su mano, tanto él como el estudiante oyeron un chasquido al chocar contra el suelo. Cuando Bayless se agachó para recogerlo, él se sorprendió al no encontrarlo por ninguna parte. Ambos realizaron una búsqueda exhaustiva por la habitación, sin encontrar señales del cepillo. “Se desvanecido en el aire”, concluyó Bayless.
Estos casos no son únicos, incidentes como estos constituyen una prueba seria para demostrar la existencia extraordinaria de la teletransportación a otras dimensiones, demostrando que tales fenómenos son parte de la experiencia común de todos nosotros. En la actualidad, muchos científicos se inclinan a creer acerca de la teletransportación involuntaria. Los investigadores han identificado una serie de teorías sobre este fenómeno. Albert Einstein se basó en la existencia de una cuarta dimensión espacio-tiempo. Según esta versión, el espacio se abre periódicamente con agujeros negros del universo, que pueden penetrar a través de los objetos planetarios de otros mundos, utilizados por extraterrestres.
Otra teoría es la de Ralph Harrison sugerida en 1938, que según explico, la teletransportación obedece a las leyes de la meteorología. Por ejemplo, en las Bermudas la teltransportación se encuentra bajo la influencia de la Corriente del Golfo. Estos eventos pueden ocurrir en la atmósfera. Cuando los canales se abren entre los mundos, los seres vivos y los objetos pasan a través de ellos a un mundo paralelo.
Una explicación para todos estos casos seria la teoría del Multiverso. Básicamente, se podría argumentar que la teletransportación aparece el objeto en una nueva ubicación después de pasar a través de una o más dimensiones intermedias. El objeto en realidad se mueve, desapareciendo y reapareciendo, pero se está moviendo a través de dimensiones que no podemos percibir. Esto implicaría, ya sea destruyendo el objeto en nuestra dimensión y su sustitución por uno idéntico de otra dimensión, por la “conmutación” de los objetos idénticos de otra dimensión, o simplemente moviendo el objeto único a través de la otra dimensión.
Algunos teóricos han sugerido que la teletransportación es responsable de misteriosas apariciones de objetos fuera de lugar y de tiempo, o incluso las apariciones de los animales lejos de su hábitat natural. Sin embargo, aunque es demasiado pronto para sacar conclusiones, los recientes avances científicos podrían explicar este tipo de fenómenos. Quizás en un futuro próximo, la humanidad será capaz de dominar el arte de la teletransportación.

Annunakis creadores de la humanidad

Las teorías de Sitchin, se apoyan en investigaciones basadas en fuentes sumerias, babilónicas, mitología del Cercano Oriente. Además de inscripciones hititas y de tablillas sumerias, acadias, babilónicas, cananeas y jeroglíficos egipcios. Lo que ha demostrado es que los Anunnakis, seres extraterrestres, serían los responsables del inicio y la evolución de la especie humana. Los llamados Dioses serían en realidad seres de otro mundo.



Zecharia Sitchin
Este mismo historiador, Zecharia Sitchin, ha traducido miles de tablillas de arcilla que se encuentran en distintos museos del mundo y en ellas se encuentra escrita la historia según los Sumerios (primera civilizacion conocida de la historia). En esas traducciones se habla de la creación humana.
Es autor de las «Crónicas de la Tierra», una serie de 12 libros en los que expone el resultado de sus investigaciones: «El 12º planeta» fue el primero de ellos. Sus traducciones e interpretaciones han provocado muy diversas reacciones. Según su «traducción», existe en el Sistema Solar un planeta llamado Nibiru que se acerca cada 3600 años, provocando cambios positivos o catástrofes en nuestro Sistema Solar.

Una vez traducida una parte de las tablillas sumerias asegura que se referían a una raza alienígena, que habían creado a los humanos para que trabajaran como esclavos en sus minas de África (y en otros muchos lugares de la tierra). A esta raza se le llama Anunnaki o Abbennakki, y segun su traduccion, los de “cabeza negra” de Sumeria fueron creados por esos seres, al mezclar las esencias de vida del hombre y las bestias, dibujando a una criatura parecida al mono como la bestia. La gente de “cabeza oscura” fue considerada como esclavos en la jerarquía sumeria. Las tablillas sumerias se refieren a la gente de cabeza oscura, que fueron creados en una región geográfica llamada ‘AB.ZU.’, la cual dice que corresponde a África del oeste.
Habla de que la realeza era una combinación de “Dragones” y humanos, o que eran descendientes directos del dios solar, Shamhash. Los Anunnaki son 23 dioses del panteón sumerio, incluyendo a Enlil (señor de los vientos) y Enki (señor de la tierra). A estos dioses solares se les llamaba ‘Sir’, o Dragones, en Babilonio. Así mismo, la palabra, ‘Sir’, aparentemente significa ‘gran serpiente’ que es relativa en Sánscrito con la palabra ‘Sarpa’, que también describe a los “dioses dragones”, quienes crearon y regían a la cultura drávida.

Según Sitchin, los Annunaki probablemente aún existan y todavía pueden influir en la Humanidad.
En base a las transcripciones que Zecharia Sitchin hizo de las tablillas sumerias, y de otros hallazgos anexos, detallamos algunos de los acontecimientos más importantes del proceso genético que ´caracterizó los inicios de la humanidad, por parte de unos visitantes estelares llamados los Annunaki, “los que del cielo a la tierra descendieron”, que el hombre los tomó por Dioses divinos. En realidad eran seres con unos conocimientos científicos muy avanzados.

martes, 21 de mayo de 2013

La Maldición de Tutankamón.


En nuestro inconsciente colectivo se ha escrito a fuego y espada un  "mandamiento" transmitido por el miedo y la superstición: NO MOLESTARÁS A LOS MUERTOS.

Entrar en la sala principal de uno de los más grandes hombres del antiguo Egipto, y abrir el sarcófago debería ser terrorífico y, aunque se hiciera por personas lógicas y científicas, seguramente en su mente habría una pequeña mancha oscura, amenazadora e irracional; una mancha que se hizo más grande y se apoderó de ellos cuando vieron como muchos de los que entraron en la sala principal del faraón... murieron. Hablamos de la Maldición de Tutankamón.

Aparte del miedo que pueda suscitar todo el tema de la muerte, desde el antiguo Egipto, se originó la creencia de que todo aquel que entrara, saqueara (por los ladrones) las tumbas serían castigados por la furia de los antiguos dioses. 

En la década de los 20, el famoso egiptólogo Howard Carter descubrió la existencia de un faraón hasta entonces desconocido en una tumba que se suponía intacta en el Valle de los Reyes. Se trataba del faraón Tutankamón, un faraón que reinó de 1336/5 a 1327/5 a. C. y que hasta ahora, es la tumba mejor conservada de todas las tumbas faraónicas.

Pero su descubrimiento también reveló una realidad que más de uno hubiera preferido no conocer. En pocos meses murieron varias personas y sucedieron hechos inexplicables y en la prensa Inglesa se decía que antes de derribar el muro de la sala donde se encontraba el sarcófago, se podía leer: LA MUERTE VENDRÁ SOBRE ALAS LIGERAS AL QUE ESTORBE LA PAZ DEL FARAÓN.

Primeramente el mecenas de la excavación, Lord Carnarvon, fue picado por un mosquito produciéndole tal infección que murió a los pocos días. Casualmente, y después de estudiar el cuerpo de Tutankamón, se descubrió que también tenía una herida justo en la misma parte del cuerpo que el picotazo del mosquito que mató a  Carnarvon.

Audrey Herbert, que estuvo presente en la apertura de la cámara real y era el hermano de Lord Carnarvon, murió inexplicablemente a la vuelta a Londres. De forma fulminante e inesperada cuando era un hombre que gozaba de una salud excelente.

El señor, Arthur Mace, el hombre que dio el último golpe al muro, para entrar en la cámara real, murió en el Cairo poco después, sin un motivo médico que explicara su fallecimiento.

Muerte por mordedura de una cobra, repentinos infartos en personas saludables o por enfermedades raras, o por otras causas misteriosas,  se cobraron la vida de 21 personas más, todas ellas estuvieron en contacto con el cuerpo del Faraón.

Los restos del faraón Tutankamón se consevaron en el museo del Cairo, y la maldición no se cobró más víctimas hasta que se volvieron a manipular para mostrarlos en algún museo de Londres. En 1972 el nuevo director del Departamento de Antigüedades egipcio, Gamal ed-Din Mehrez, afirmó a Philipp Vandenberg que no creía en la maldición: "Fíjese en mí, toda la vida he estado trabajando con tumbas y momias. Seguramente soy la mejor prueba de que todo son coincidencias" Gamal no sabía que decía, murió la noche siguiente a la supervisión del empaquetado de los objetos. Los miembros de la tripulación del avión que efectuó el traslado a la capital británica se vieron también alcanzados por la maldición. El teniente Rick Laurie murió en 1976 de un infarto. Su esposa se volvió loca y contaba a todo el mundo que su marido murió por culpa de la maldición. El ingeniero de vuelo Ken Parkinson sufrió seis infartos y murió en 1978. El oficial Ian Lansdown confesó haberse burlado de la maldición dando una patada al cofre que transportaba la mascara. Se fracturó esa misma pierna al romperse una escalera de hierro y su curación se complicó hasta que pasados seis meses pudo volver a andar. La casa del teniente Jim Webb se incendió mientras pilotaba el avión hacia Londres. Y Brian Rounsfall que se burló junto con Ian de la maldición dedicándose a jugar a las cartas sobre la caja que contenía el sarcófago sufrió dos infartos el año siguiente.

Se ha dicho que había un hongo patógeno que estaba colocado por los antiguos egipcios con el fin de castigar a los ladrones de tumbas. También se dice que eran los gases tóxicos de descomposición de cuerpos orgánicos, pero esto no explicaría la mayoría de las muertes. Coincidencias, maldición, no se sabe. Lo que sí se sabe es que de forma anormal hubo un grupo de personas que murieron o les sucedieron desgracias y, todas ellas, relacionadas por un único acontecimiento: LA PROFANACIÓN DE LA TUMBA DE TUTANKAMÓN.


 

La Muñeca Enterrada

Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo instituto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban.
Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad.
Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista  poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención.

– Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos  sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan.
 – El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida.
 – Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora.
Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda.
– El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que  por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho.
 – Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre.
Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra.
– Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie.
Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe.

– ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! –  le gritó a Pedro.
 – ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo.
Juan por hacerse el valiente  siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra.
– ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas.
 – ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano.
Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta…
– Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme.
El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.
 ¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan?
 Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido.
 Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil.  Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió.
 Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.

 Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo:
 ‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual››
 Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.

El Papa Francisco realiza un exorcismo en público

Papa Francisco realiza un exorcismo en publico Por primera vez el Papa Francisco realiza un exorcismo en públicoJorge Mario Bergoglio, más conocido como el Papa Francisco, fue elegido el 13 de marzo de 2013 sorprendiendo a la opinión pública. La elección del jesuita abrió una gran controversia a todos los niveles, además de sus actos publicos posteriores más parecidos al de un mesías. Ahora, el Papa Francisco vuelve a sorprender, en un acto público en la Plaza de San Pedro después de la misa del domingo realizó un exorcismo, según afirmo un canal de televisión católico.Con una sonrisa en su rostro, el Papa inicialmente estrechó la mano de un niño enfermo que se encontraba en silla de ruedas, pero la expresión del pontífice cambió dramáticamente después de que el sacerdote que acompañaba al niño se acercó al Papa para decirle unas palabras. Con una expresión seria en su rostro, el Papa Francisco puso ambas manos sobre la cabeza del chico durante 15 segundos. El peregrino se convulsionó brevemente y emitió un largo suspiro. Su cuerpo se relajó y se quedó boquiabierto. Las controvertidas imágenes fueron analizadas por un grupo de sacerdotes especializados en exorcismos, llegando a la conclusión de que el Papa había realizado un exorcismo en directo:
“Muchos exorcistas especializados han visto las imágenes y no tienen ninguna duda, se trata de una oración por la liberación del mal, un exorcismo real”, dijo el canal de televisión TV2000, que es propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana.
Debido a la repercusión social que ha tenido la controvertida acción del Papa Francisco, el Vaticano ha restado importancia al incidente, a pesar de que utiliza un lenguaje ambiguo que no niega totalmente que el Papa Francisco había tratado de librar al niño enfermo del mal.
“El Santo Padre no tenía la intención de llevar a cabo ningún exorcismo”, dijo el padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano. “En cambio, como se hace a menudo por los enfermos y personas con sufrimiento, la intención de él es simplemente orar por una persona que se le presentó”, continuaron justificando.
Pero los principales exorcistas insistieron en que el Papa sí que había combatido a las fuerzas del mal en directo. El Padre Gabriele Amorth, considerado el mejor exorcista de la Iglesia Católica y el presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, dijo al diario La Repubblica:
“El Papa es también el Obispo de Roma, y al igual que cualquier obispo es también un exorcista. Ahora más que nunca, son necesarios más exorcistas para combatir la gente poseída por “brujos” y “satanistas”. Vivimos en una época en la que se ha olvidado a Dios. Y si Dios no está presente, sí que lo están las riendas del diablo.”

Aunque es inusual ver un Papa realizando un exorcismo, la lucha contra el mal por parte de los Papas no es nada nuevo. Benedicto XVI realizó un exorcismo a dos hombres poseídos por el diablo en el mismísimo corazón del Vaticano. El Padre Amorth relató el extraño caso, donde él y dos asistentes trajeron a un par de hombres italianos “poseídos” a una de las audiencias semanales del Papa en la Plaza de San Pedro en mayo de 2009, ante la presencia del pontífice para que los curara de sus aflicciones demoníacas. El Padre Amorth explicó que escoltaron a los dos hombres en la Plaza de San Pedro, a medida que el Papa se acercaba a ellos, los hombres, identificados como Marco y Giovanni, comenzaron a actuar de forma extraña, temblando e insultando. Cuando uno de los asistentes le preguntó Giovanni como se encontraba, dijo: “No soy Giovanni”, con una voz que no era la suya, según relato el Padre Amorth. Tan pronto como el Papa bajó del “papamóvil” los dos hombres se arrojaron al suelo.
“Se golpearon la cabeza contra el suelo. Los guardias suizos les observaban, pero no hicieron nada. Giovanni y Marco comenzaron a llorar al mismo tiempo, estando tirados en el suelo y gritando. Ellos estaban temblando, babeando, en un frenesí. El Papa observaba desde una distancia, levantó un brazo y bendijo a los poseídos, fue como una sacudida furiosa. Un golpe en todo el cuerpo, en la medida en que se arrojaron tres metros hacia atrás. Dejaron de aullar, pero ellos gritaban sin control”, detalló el sacerdote.
El padre Amorth afirmó que Juan Pablo II realizó muchos exorcismos durante su pontificado:
“Juan Pablo II luchó muchas veces en contra de Satanás. Esas batallas continúan, a pesar de que él está muerto. De hecho, está presente hoy en día en muchos exorcismos. Si usted cita su nombre durante un exorcismo, la persona que esta poseída literalmente saca espuma en la boca con gran furia.”
En todos los casos el Vaticano parece decir lo mismo, que el Papa no tenía la intención de llevar a cabo un exorcismo. Pero la realidad es que la Iglesia Católica realiza exorcismos diariamente. Según los casos explicados por el propio Vaticano, las personas que poseen el mal parecen mostrar ciertos síntomas, como extraordinaria fuerza física, hablar “en lenguas que no conoce la propia persona”, vómitos y una conducta anormal. Los sacerdotes católicos que han sido preparados como exorcistas tienen que seguir un ritual conocido como “De exorcismis et supplicationibus quibusdam”, o “exorcismos y ciertas súplicas”, según las directrices establecidas por la Iglesia. El documento de 84 páginas fue elaborado en 1998 es una actualización de un ritual de exorcismo que fue compilado en 1614.

¿Vivimos en un ‘multiverso’?

El universo no está solo, sino que podría estar rodeado de un sinfín de otros universos formando un enorme ‘multiverso’, han concluido los científicos al estudiar las imágenes proporcionadas por el sofisticado telescopio Planck.
El mapa elaborado con la información del Planck, el más preciso jamás obtenido, muestra la radiación producida por la Gran Explosión (el Big Bang), el momento en que, se cree, nació el universo. Vestigios de esta radiación han permanecido hasta hoy en día, 13.800 millones años después, en forma de la llamada ‘radiación cósmica de microondas‘. Al estudiar el mapa, los científicos descubrieron dos anomalías: una gran concentración de radiación en el hemisferio sur y un ‘punto frío’.

Estos dos fenómenos fueron causados por la gravitación de “otros universos que ‘tiran’ del nuestro” y “son las primeras pruebas de su existencia”, sostiene Laura Mersini-Houghton, especialista en física teórica de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, citada por ‘The Daily Mail’.Mersini-Houghton y While George Efstathiou, de la Universidad Carnegie Mellon, fueron los primeros en publicar en 2005 la teoría de los múltiples universos.”La precisión del Planck es altísima, y nos permite ver fenómenos tan peculiares” que solo podrían explicarse con “un nueva física”, según la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), autora del telescopio.
La idea del ‘multiverso’ “puede parecer una locura ahora, exactamente como lo parecía la teoría del Big Bang hace tres generaciones. Pero luego obtuvimos pruebas y cambiamos completamente nuestra visión del universo y nuestra forma de pensar sobre él”, señala el astrofísico While George Efstathiou, citado por el periódico ‘The Sunday Times’.