La batalla se inició cuando el tiempo todavía no se medía y sólo era la
eternidad. Luzbel, también llamado Lucifer, el más hermoso e inteligente de los
ángeles, se rebeló contra su Creador. Todas las religiones de origen siríaco
coinciden en ello: las fuerzas celestiales, comandadas por el arcángel Miguel,
vencieron a las legiones de Luzbel y las precipitaron en el infierno, desde
donde pueden salir para tentar al ser humano. Y el jefe de los sediciosos
comenzó a ser llamado Satán o Satanás (“El Enemigo”), o el Diablo (“El que
siembra discordia”). Fueron vencidos pero no derrotados: el combate final se
librará, en una fecha no precisada, al fin de los tiempos, cuando estalle el
Apocalipsis.
Pero la ausencia de una diabología es sugestiva. Es como si el Enemigo
bloqueara todas las tentativas de ocuparse de él o confundiera a los hombres,
aún a los más inteligentes, para hacerlos dudar de su existencia.
La Biblia, inspirada por el Espíritu Santo, como sabe todo creyente, no
admite dudas. Menciona al Diablo en el Génesis como La Serpiente. En Isaías,
como Lucifer. En Reyes, como el Espíritu Embustero. Para Mateo evangelista es El
Enemigo, Belcebú, Mammon, El Tentador. En el Apocalipsis, es la Serpiente
Antigua, El Gran Dragón Rojo, El Acusador, El Ángel del Abismo y La Bestia. Sus
nombres son innumerables, pero el personaje es siempre el mismo: El Diablo.
Si se ha de aceptar el relato genésico, el Diablo es uno de los seres más
hermosos de cuantos han sido creados. Eso le permite confundir aún más a los
seres humanos, ya que la belleza es uno de los valores superiores. Pero
entonces, ¿de dónde nace esa versión suburbana de un ser negro, con alas
correosas, piel llena de pústulas, aliento azufrado, tridente amenazador y ojos
enrojecidos? ¿Será una simple proyección de los miedos sufridos en la larga y
terrorífica noche del hombre primitivo?
¿Cómo es el infierno?
La versión tradicional atribuye al Infierno las siguientes características:
oscuridad, hedor, torturas, guardianes satánicos. No difiere, como se advertirá,
de la descripción de cualquier cárcel antigua o moderna.
Para Jorge Luis Borges es “el establecimiento penal de la eternidad” y en ese
tiempo sin límites, en esa punición sin confín, residiría la tortura. Alejandro
de Macedonia ordenó el primer ataque nocturno en la historia de las tácticas
militares, y se encontró con que sus tropas se negaban a avanzar. “¿Qué les
pasa?” interrogó colérico a sus generales. “Señor, es que de noche, en la
oscuridad, solo andan los demonios”, le respondieron. Alejandro no dudó ni un
instante y repuso: “Eso es cierto. Somos nosotros”. por lo menos, era lo que él
esperaba que creyeran sus enemigos.
Luzbel, ahora y aquí
“El logro del demonio en este siglo XX es haber convencido a la gente de que
no existe”. Desde el balcón del Vaticano, Paulo VI definía la relación del
Demonio con la humanidad en los tiempos modernos. En los últimos 20 años han
proliferado notablemente los cultos que adoran al Maligno, con misas negras y
sectas demoníacas. El mal promete el premio aquí, en la tierra y no en el más
allá. El precio es el alma o la consciencia. El mal, como el bien, subyacen en
cada individuo, esto es parte de la psicología de los arquetipos, definida por
Carl Jung.
Demonios y ángeles
Según la cábala, ciencia esotérica que emana de la geometría, hay ocho
jerarquías de ángeles. El diablo espejó esas categorías para poder pelear mejor.
Son:
| ÁNGELES |
DEMONIOS |
| Arcángeles |
Beni-Elohim |
| Príncipes |
Elohims |
| Virtudes |
Melachims |
| Potestades |
Seraphims |
| Dominaciones |
Hasmalims |
| Tronos |
Gremlims |
| Querubines |
Aralims |
| Serafines |
Ophanims |