visitas

domingo, 26 de enero de 2025

EL OSARIO DE WAMBA

“Como te ves, yo me vi, como me ves, te verás, todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” dice el epitafio. Situada en uno de los tramos del Camino de Santiago de Madrid, y asentada en los Montes Torozos, la pequeña localidad de Wamba, que en realidad se pronuncia con B, es la única población española que empieza con W. Curioso.
Pero no acaban aquí las peculiaridades de esa localidad vallisoletana, llamada Gérticos en su origen visigótico. Con la muerte de Recesvinto en el año 672, el rey Wamba lo sucedió y, siguiendo la tradición, fue coronado en la ciudad donde murió el anterior, tomando ésta su nombre desde entonces. Como se deduce por la fecha, fue Wamba uno de los últimos reyes cristianos que dieron relevancia a este potente núcleo visigodo. Hasta que aparecieron en escena los musulmanes invadiéndolo todo. Tiempo después, tras reconquistar las tierras del norte del Duero al islam, desde el s. XIII hasta el XVII, se instalaron en este punto los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén, también llamados Jerosolimitanos, de Malta o de Rodas, y se piensa que fueron estos hombres de Dios, instalados en la Encomienda de León y de Castilla, que subía hasta León por encima del río Órbigo y bajaba hasta Salamanca, los que comenzaron a enterrar por aquí los restos de los monjes que pertenecían a su orden, más concretamente dentro del cenobio existente desde época visigoda, según atestiguan los restos decorativos hallados en el Museo Arqueológico de Valladolid, y cuya pieza más importante es la iglesia de Santa María, cuya curiosa arquitectura atrae a cientos de turistas cada año, a pesar de estar poco documentada y haber sido objeto de polémicas restauraciones.
Se cree que, con mucha probabilidad, en el momento de la repoblación de la comarca se decidiera reconstruir la iglesia original que se erigía en los años de reinado de Recesvinto. Esta iglesia, también conocida como la de Nuestra Señora de la O (lo cual hace referencia a la Virgen embarazada), es un templo de estructura románica del s. XII, donde es obvia la sobriedad de la nave central, reformada con elementos cistercienses por los Caballeros Hospitalarios, con capiteles bien decorados y policromías, y que cuenta con la peculiaridad de tener un cabecero mozárabe del s. X. De hecho, sus características indican que pudo ser la primera iglesia de estilo mozárabe asturleonés que se levantaba en la zona, debido a la procedencia norteña de la gente que reprobó el territorio. Lo mozárabe del sur es bien diferente, tirando a lo andalusí… Por tanto, como es normal en este tipo de construcciones, que a pesar de ser tan simpes solo tienen una nave y dos capillas, es fácil observar una gran mezcolanza de estilos como si fuera un collage arquitectónico pegado siglo a siglo.
En una de las capillas, llamada de Doña Urraca, se encuentra sepultada la reina Urraca de Portugal, que fuera esposa del rey Fernando II de León, madre del también rey Alfonso IX de León, y que se incorporó como freira, o religiosa militar, en dicha Orden de San Juan de Jerusalén. Valga decir que, por si hubiera poca amalgama de estilos en la iglesia, esta capilla es gótica. Pero, lo que más llama la atención de este complejo eclesiástico, por cierto, destruido durante las desamortizaciones del s. XIX, es la otra capilla, situada tras uno de los muros del claustro, y donde se acumula un incomprensible muestrario de huesos. Las paredes de dicha sala están cubiertas de calaveras, fémures y tibias, colocadas desde el suelo, unas encima de otras, perfectamente encajadas hasta llegar al arranque de la bóveda. Los distintos tamaños de las calaveras indican que unas son de adultos y otras de niños, hasta contabilizar entre mil y dos mil restos de personas. Es impactante ver tantos cráneos, cuencas de ojos y sonrisas cadavéricas organizados de tal forma. Un recordatorio imperturbable del Carpe Diem, del Tempus Fugit, de la celeridad con la que pasa el tiempo y la importancia que hay que darle a éste y a los buenos actos que se realicen mientras pasa.
Sin embargo, y a pesar del sobrecogimiento que produce la habitación del osario de Wamba, no hace tantos años la colección de esqueletos era mayor. Hay algunos ancianos wambeños que recuerdan cómo de niños jugaban con los huesos del osario y que las calaveras llegaban al techo. Con objeto de estudiar este tétrico conjunto, en los años 50 del siglo pasado, el doctor Gregorio Marañón decidió (y le fue permitido) trasladar a la Universidad Complutense de Madrid nada menos que dos camiones llenos de huesos. Marañón era por aquel entonces catedrático de Endocrinología y destinó las piezas a las prácticas de los estudiantes de la Facultad de Medicina. Por lo visto deben seguir practicando hoy en día, ya que los huesos nunca han sido devueltos al pueblo. Dicho estudio reveló que los huesos y calaveras pertenecieron no solo a hombres, sino también a mujeres y niños de los siglos XIII al XVII. En total, cuatro siglos en los que el osario de Wamba fue alimentando no solo sus paredes, sino las leyendas y moralejas sobre la mencionada fugacidad de la vida.
Hasta el momento del descubrimiento algunos historiadores mantenían que los restos pertenecían solo a los monjes y frailes que vivieron en el monasterio. Otros creían que la huesera surgió tras vaciar un antiguo cementerio. Lo más aceptado es que sean miles de restos pertenecientes a enfermos atendidos allí y en otros lugares de Castilla por los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén. Unas manos piadosas que iban depositando los restos juntos en un mismo lugar cuando se desenterraban los cuerpos para inhumar a nuevos fallecidos ante la falta de espacio para dar tierra sagrada a los cadáveres.
En definitiva, son muchas las incógnitas para las que todavía en la actualidad no se han encontrado respuesta sobre la Iglesia de Santa María y sobre el osario de Wamba. FUENTE: https://www.elespanol.com/ FOTOGRAFIAS: MISTERIO ESTELAR

sábado, 25 de enero de 2025

El Caliz de Doña Urraca.

En el siglo XI el Reino de León tuvo uno de sus momentos de máximo esplendor. Fernando I “El Grande” se convirtió en uno de los reyes más importantes de la cristiandad en toda Europa, llevando a cabo una enérgica actividad de reconquista alcanzando Coímbra y Valencia y, sobre todo, sometiendo a las taifas más ricas como Toledo, Sevilla, Zaragoza o Badajoz al pago de parias al reino leonés. Pero al morir decidió dividir su reino entre sus hijos, entregando León a Alfonso, Castilla a Sancho, Galicia a García, Toro a Elvira y haciendo a Urraca señora de Zamora. Este hecho desencadenó una lucha fratricida en la que, Alfonso VI, que había heredado el título de emperador y el Reino de León, se hizo con el poder de sus hermanos y continuó con la reconquista, tomando la ciudad de Toledo en 1085, siendo considerado “Imperator totius Hispaniae” (Emperador de toda España). Doña Urraca, la donante de sus joyas para componer este Cáliz, fue la hija primogénita de Fernando I que al morir sería convertida en Señora de Zamora. Era la dómina del Infantado de León, una institución jurídica por la que le competía el patronato y las rentas de todos los monasterios pertenecientes al patrimonio regio con la condición de que no podrían contraer matrimonio. Lo que hacía de ella una mujer muy poderosa. Por todos es conocida además de por su labor de asesoramiento de su hermano Alfonso VI, por aparecer en el conocido poema épico “Cantar de Mío Cid”, en que la vemos defendiendo la murallas de Zamora ante los ataques del Cid Campeador que había tomado partido por otro de sus hermanos, por Sancho. Jugó un papel esencial en el proceso legitimador de la monarquía leonesa, reposando sus restos en el Panteón Real.
Este cáliz está formado por dos piezas de ágata (ónix) datadas en el siglo I dC, de tipología romana. Doña Urraca donó sus joyas personales para decorar estos cuencos a modo de relicario y darle la forma de un Cáliz. En la parte superior se introduce un cuenco áureo con decoración al exterior a base de cabujones de perlas, zafiros, esmeraldas, aljofares y un camafeo de pasta vítrea de estética romana entre otras. Ambos cuencos de ónix se unen por un grueso nudo de oro de gran calidad y ocho tirantes. El nudo, organiza su decoración a base de cuatro placas romboidales con cruces flordelisadas de esmaltes de color verde, completándose con cabujones de piedras preciosas y las filigranas de caracolillos y tallos. En la base de este nudo, Urraca nos dejó constancia de que ella fue la donante, con una inscripción de filigrana de oro que reza: IN NOMINE DOMINI URRACA FREDINANDI, (en nombre del Señor, Urraca hija de Fernando). El pie del cáliz está decorado con arquillos de medio punto y cordoncillos de oro.
Recientes estudios de investigación vinculan este Cáliz con la copa utilizada por Cristo en la Última Cena. Según Margarita Torres Sevilla, profesora de historia medieval en la Universidad de León y cronista de la ciudad y el doctor en historia del arte vallisoletano José Miguel Ortega, los cuencos de ágata (ónix) que forman el cáliz son las copas que se veneraban desde el siglo IV como los cuencos que utilizó Cristo en la última Cena, siendo dignos de veneración por los primeros cristianos. Las fuentes narran cómo la referida reliquia se encontraba en el Santo Sepulcro de Jerusalén desde el siglo IV hasta el año 1009 en que la ciudad fue saqueada por Al-Hakam. A través de dos documentos hallados en la biblioteca de Al-Azhar en El Cairo, los investigadores defienden que en el siglo XI, Egipto atravesaba una gran hambruna motivada por una sequía, ante lo cual el califa Al Mutansir pidió ayuda al pueblo musulmán. El Emir de Denia, un pequeño taifa de la península, responderá enviando barcos con alimentos. Como agradecimiento el Califa egipcio regala al emir de Denia diversos presentes entre los cuales se encontraban los cuencos de onix que componen este cáliz. Durante el viaje, a uno de los cuencos le fue arrancada una esquirla con una gummia, pequeño cuchillo curvo de tipología árabe, cuyo corte se puede apreciar en el cuenco de la parte superior. El reino de León se encontraba gobernado por Fernando I el Grande, uno de los reyes más poderosos en la cristiandad, que se encontraba atacando Valencia, ante lo cual el Emir de Denia le regalará al rey leonés los cuencos que forman el cáliz a fin de gozar de su favor. Sabemos que Denia no fue atacada por Fernando I.
El otro documento de la biblioteca de El Cairo relata cómo un siglo después el poderoso califa egipcio Saladino reclamará la esquirla que fue arrancada del cuenco a fin de curar a su hija que se encontraba muy enferma, dado que se consideraba que esta reliquia tenía poderes curativos. ¿Quiso Urraca enriquecer con sus mejores joyas una posesión tan extraordinariamente valiosa para la cristiandad? FUENTE: https://www.museosanisidorodeleon.com/sala-del-caliz/ FOTOGRAFIAS:MISTERIO ESTELAR

lunes, 1 de abril de 2019

El Castillo Encantado

Bienvenidos a El Castillo Encantado una auténtica fortaleza del siglo XV habitada por seres y criaturas fantásticas. Un lugar mágico y original en el que vas a conocer unos habitantes muy especiales. Una exposición permanente donde toda la familia podrá disfrutar de un día único. TRIGUEROS DEL VALLE (VALLADOLID) CONTINUARA....

jueves, 18 de mayo de 2017

Empresa británica está creando Matrix en la vida real

Muchas obras de ciencia ficción, así como algunos de los mejores tecnólogos y futurólogos predicen que en el futuro habrá superordenadores que podrán generar enormes cantidades de datos. Supongamos por un momento que estas predicciones son correctas. Entonces estos superordenadores serian capaces de hacer simulaciones detalladas de tus antepasados ​​o de familiares que ya no están entre nosotros. Debido a que los ordenadores serían realmente poderosos, podrían generar un gran número de simulaciones. Estamos hablando de programas informáticos con personas conscientes simuladas.
Entonces podría ser el caso de que la gran mayoría de las mentes como las nuestras no pertenezcan a la raza original, sino más bien gente simulada por los descendientes de una raza avanzada original. Si este fuera el caso, sería racional pensar que es probable que nuestras mentes sean simuladas más que seres biológicos. Por lo tanto, si no creemos que estemos actualmente viviendo en una simulación por ordenador, es probable que nuestros descendientes sean capaces de crear simulaciones de sus antepasados. Esa es la idea básica.
Y como siempre la realidad supera a la ficción. La empresa inglesa “Improbable” está desarrollando un software para construir enormes mundos virtuales. Van a servir para todo, desde juegos a espacios de trabajo compartidos, y hasta ciudades simuladas con toda su infraestructura.

Comienza The Matrix
La empresa con sede en Londres tiene la esperanza de convertir el mundo en una simulación, o, mejor dicho, hacer “The Matrix” una realidad. “Improbable” ha desarrollado un sistema para construir enormes mundos virtuales, y ha revelado que tiene una nueva inversión para impulsar su software inteligente.
Ya se está trabajando con ciudades de todo el mundo para crear simulaciones complejas de regiones enteras para ayudar a los creadores, y su software puede ser utilizado para todo, desde juegos a la creación de nuevos mundos donde los seres humanos pueden vivir con el uso de auriculares, según la información aportada por el periódico británico Daily Mail.
“Nuestra visión es crear enormes mundos virtuales”, dijo Herman Narula, CEO de Improbable. “Básicamente, queremos construir The Matrix.”

La compañía, que también tiene una delegación en San Francisco, ha revelado que ya tiene recaudado 502 millones de dólares en fondos gestionado por la empresa japonesa de telecomunicaciones e Internet, SoftBank, además de otros inversores como Andreessen Horowitz y Horizons Ventures.
“Creemos que la próxima fase importante en la informática será la aparición de mundos virtuales a gran escala que enriquezcan la experiencia humana y que cambien la forma en que entendemos el mundo real”, continuó explicando Narula.
El primer producto de Improbable es SpatialOS, descrito como un sistema operativo distribuido para enormes simulaciones a gran escala. La tecnología permite la creación de super simulaciones llamados “mundos virtuales”, a un nivel informático nunca visto antes, y al mismo tiempo capaz de soportar más usuarios conectados simultáneamente. La firma también está usando el mundo real para la simulación.
“Ya estamos trabajando en proyectos con empresas de telecomunicaciones, gobiernos y otras empresas para explorar todas las posibilidades, simulaciones detalladas para tomar mejores decisiones a partir de datos del mundo real y esperamos a hablar más sobre esto en el futuro”, concluyó Narula.
Las potenciales aplicaciones incluyen la simulación de la infraestructura de transporte, redes de telecomunicaciones o el comportamiento de las flotas de vehículos autónomos. Los desarrolladores ya están utilizando SpatialOS para construir una gama de diferentes tipos de juegos que aprovechan su capacidad para gestionar a escala mayor, el número de jugadores en un mundo virtual sin fisuras.
Solina Chau, el fundador de Horizons Ventures en Hong Kong, dijo que llevan apoyando a Improbable desde el principio e incluso así siguen viendo un enorme potencial en la aplicación de su tecnología, tanto para resolver problemas del mundo real como para cambiar el futuro de la industria de los videojuegos.
Dicho esto, parece ser que nos estamos acercando peligrosamente al día en que los seres humanos vivían una vida simulada, con la posibilidad de subir sus mentes a la “nube”, viviendo sus vidas en dicha realidad virtual. Pero lo importante es el siguiente dilema:
“Esta es tu última oportunidad. Después de esto, no hay vuelta atrás. Toma la píldora azul: el cuento termina, despiertas en tu cama y creerás lo que quieras creer. Toma la píldora roja: permaneces en el país de las maravillas y te mostraré qué tan profundo llega el agujero del conejo. Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más.”



Fuente: http://www.mundoesotericoparanormal.com/empresa-britanica-esta-creando-matrix-vida-real/

El Misterio Estelar: Capitulo 5










CAPITULO 5 : AMON-RA

El almuerzo en la cafetería del hotel estaba siendo de lo más ameno. Estuvieron charlando de todo un poco, y decidieron ir a conocer algo de la ciudad, ya que solamente Dalmaut la había visitado antes.
 Salieron los cinco a la calle, y estuvieron visitando lo más importante de Parí,s por lo que acabaron un poco cansados de tanto andar. Más tarde, entraron en un restaurante español, y pidieron paella y tortilla de patata. Alejandro y Claudia comentaban tras acabar la comida, que no tenía ni comparación con esa misma comida en España.
 El resto de la tarde lo aprovecharon para seguir visitando la ciudad, y comprar unas cosillas que les gustaron.
 En esos momentos, no muy lejos de allí, llegaban al  aeropuerto de París los dos sicarios de la Hermandad, y tras acceder a la zona de salidas, un hombre alto y uniformado los esperaba para llevarlos a un piso donde serían alojados.
Estaba ya a punto de anochecer, cuando el grupo llegaba de nuevo al hotel. Primero fueron a por algo de beber y de comer, para más tarde juntarse todos en una habitación, con la intención de preparar el plan para conseguir la inscripción de la vasija del Museo.
En el tiempo que habían estado visitando París, Dalmaut  había comprado en una tienda, un ordenador portátil, para seguir con las investigaciones, y poder hacer reservas en hoteles y museos por vía online.
 Una vez desembalado, lo conecto, y gracias a que el Hotel poseía una conexión de wifi, pudo empezar a navegar por Internet.  Lo primero que busco, fue información sobre la sala donde se exponía la vasija, y he ahí su sorpresa, que se encontró con que debido a una remodelación del museo, se había agrandado la exposición ocupando 30 salas, a lo que Dalmaut, con una  sonrisa grotesca les dijo al resto que se iban a empapar de ver cultura egipcia.
 Dalmaut imagino que la vasija, se encontraría en la sala número 15, ya que en esa sala se exhibían los restos encontrados en excavaciones con la leyenda escrita de Dios de Dioses, que así era como se denominaba a Amón-Ra. Después hizo cinco reservas para visitar el museo  a la mañana siguiente.
Tras realizar esto, todos empezaron a hablar de cómo debería ser el plan para conseguir la secuencia de símbolos.  Hubo planes de todo tipo, incluso Dalmaut, recordó su anécdota con Robert, y llegó a insinuar, pero siempre en bromas, robar la vasija, a los que todos se negaron, ya que no debían de  quebrantar la ley aparte del consiguiente riesgo de buscarse serios problemas.  
Daniel y Jack se miraron y se empezaron a reír ya que ellos alguna vez habían conocido gente que había  utilizado ese método.
Fue entonces, cuando Claudia habló de un plan que se la había ocurrido, y todos parecieron ponerse de acuerdo.
Era un plan de lo más simple, siempre que funcionara según lo que ella había pensado y siempre que los sistemas de seguridad fueran eficaces.  Participarían todos, pero sobre todo dos serían los más activos en su participación, y los otros tres harían bulto y estaría pendientes ante posibles complicaciones.  El plan consistiría  en que cuando hubieran pasado ya por delante de la vasija, cuatro estarían en la parte delantera del grupo y uno se quedaría detrás. Según estuvieran ya a punto de salir de allí, uno del grupo simularía  un desmayo, y si todo salía como pensaba Claudia, la gente haría un corrillo y se produciría un poco de tumulto y , que dejarían tiempo suficiente para que el que se había quedado atrás del todo, pudiera girar la vasija y apuntar los símbolos. Sí todo seguía el curso esperado, conseguirían los símbolos de la forma más fácil posible.
Alejandro, rápidamente,  se ofreció a fingir el desmayo, ya que según explicó a todos, lo había hecho más de una vez, cuando querían bromear él y sus amigos a la gente que paseaba por la calle.  Jack por su parte, dijo que él podría ir el último y así copiar los símbolos. En ese momento, Dalmaut opino, que sería mejor que el encargado de esa tarea fueran Daniel, ya que él era el experto en simbología y le sería más fácil y más rápido poder copiar los símbolos de la vasija. El resto del grupo coincidió con la idea, cosa que a Jack  no le hizo mucha gracia, pero él también acepto este hecho, debido a que era la opinión de la mayoría del  grupo.
Una vez ultimado todos los detalles del plan, continuaron hablando de otra serie de cosas, con la intención de amenizar la velada.
Al poco rato, Claudia se despidió de todos, y se dispuso a marcharse a su habitación, ya que el día había estado lleno de emociones fuertes, y el cansancio se había apoderado de forma muy elevada de ella. Daniel y Jack, decidieron también seguir el mismo plan de Claudia, y se encaminaron en dirección a su habitación. Dalmaut y Alejandro continuaron un rato más hablando, pero el cansancio se había apoderado de todos, y tampoco tardaron mucho en irse a descansar e intentar dormir algo.
Minutos después, en otra habitación del hotel, Jack, tumbado en la cama, intentaba contener su rabia acumulada durante la reunión con el resto. Se había ofrecido a copiar los símbolos, con doble intención, ya que su verdadero propósito no era el de ayudar, sino que su verdadera intención era la de copiar mal los símbolos, y así, si fuera una pista real, no dar pie a poder descubrir más pistas sobre el secreto de la hermandad. Incluso hubiese sido capaz hasta de romper la vasija, con el único fin de servir a su Maestre.
Pero aunque tuviera un fuerte temperamento, Jack sabía que debía acatar las decisiones de los demás, ya que si no podría ser descubierto, y lo último que buscaba era poner en riesgo la misión que se le había encomendado. Lo mejor sería, seguir pendiente de todos los nuevos descubrimientos, y así ir informando en todo momento al Maestre.
Tras un rato más de reflexión, y una vez tranquilizado, Jack, consiguió quedarse dormido, y así pudo descansar y estar despejado para el día siguiente, ya que tendría que estar con los ojos bien abiertos, para no perder detalle de nada.

PARIS - 07:30 Horas:
Amanecía un nuevo día, en la expedición del grupo de soñadores. La mañana parecía soleada, y la temperatura, aunque fría, debido a las horas que eran, prometía que iba a ser buena.
Cada uno desayuno en su habitación, y tras asearse y arreglarse, fueron saliendo de sus habitaciones con dirección al hall, ya que allí habían quedado todos.
 Los primeros en llegar fueron Alejandro y Dalmaut, donde un poco más tarde se les unió Claudia y finalmente Jack y Daniel.  Una vez ya todos juntos, hablaron un poco de cómo habían pasado la noche en lo que esperaban el taxi, que les llevaría al Museo del Louvre. Minutos más tarde el recepcionista del hotel les informaba, que su taxi ya les esperaba en la puerta.
El viaje no duró mucho, ya que el museo no se encontraba muy lejos de allí.  Una vez llegados a su destino, Dalmaut se dirigió a las taquillas, para recoger las entradas que la noche anterior había reservado.
 La primera visita no empezaría hasta media hora después, por lo que se pusieron a guardar cola con la intención de entrar en el primer grupo de visitas.  Pasados 10 minutos las puertas se abrieron, y la poca cola que aguardaba en la entrada fue avanzando.  Cada grupo constaba de 30 personas, y consiguieron entrar en el primero de ellos.  Allí dentro tuvieron que esperar otro ratillo, el cual dedicaron para ir mirando planos en imágenes de las galerías del Museo.
Poco después una azafata llamaba la atención de todos los presentes, con la intención de agruparlos y poder comenzar con las presentaciones. Se trataba de una mujer muy alta, de tipo delgado, morena y bastante atractiva. Se comenzó a presentar en francés, para seguidamente hacerlo en inglés y en español. Su nombre era Juliette Bragh y sería la encargada de guiarles, en esta visita por la increíble civilización Egipcia.
 Todos los comentarios y explicaciones los haría en los tres idiomas en los que había saludado a los presentes, por lo que Alejandro y Claudia parecieron respirar tranquilos, ya que su inglés y su francés no eran muy fluidos que dijéramos. De hecho Claudia dominaba un poco el inglés, pero lo que es Alejandro nada de nada.
 La visita constaría de dos partes, las cuales Juliette comenzó a explicar a todos los asistentes.  La primera parte se basaría en el antiguo Egipto y sus descubrimientos más carismáticos.  La segunda trataría de la mezcla entre Egipto, lo pagano y la heterodoxia.
Una vez que comenzó la visita, todos intentaron ponerse lo más adelante posible, mientras que Daniel, se fue quedando atrás hasta llegar a ser el último de todo el grupo.  
La primera parte de la exposición resultó ser de lo más entretenida para todos, ya que fueron muchas las reliquias que pudieron observar. Desde objetos descubiertos de las dinastías faraónicas, hasta objetos personales de faraones como, Tutankamón, Ramsés II,y Seti I entre otros.
También pudieron apreciar antiguos manuscritos de sacerdotes como, Imhottep, Amenofis y Teti.
Pero sin duda alguna, la segunda parte era la que más expectación levantaba. Muchas eran las personas que se fascinaban al escuchar juntas las palabras Egipto y heterodoxia. Antes de empezar la segunda parte de la visita, hicieron un descanso de 10 minutos, que aprovecharon para tomar algo en la cafetería del Museo. Daniel siguiendo con el plan establecido, se quedó al margen del resto del grupo, como si no los conociera.
Juliette entro en cafetería, y pidió a toda la gente que por favor, fueran acercándose al hall para comenzar con la segunda parte de la visita.
Comenzaron accediendo a una sala que estaba dedicada íntegramente al gran faraón pagano Akenatón, llena de objetos, escritos y leyendas suyas. Más tarde pudieron contemplar más objetos, y más simbología pagana. De pronto entraron en una sala, que según Juliette, era la de más riqueza de todo el Museo.  Allí se encontraban varios tesoros de mucha antigüedad, y entre ellos un pequeño objeto en forma de vasija.  Esa pieza era la más cotizada para los aventureros, ya que sus símbolos ocultos podrían dar alguna nueva pista que les ayudará.
Todo el grupo se entretuvo en ver todo lo expuesto en esa sala, sin prestar casi nadie interés por la vasija, ya que era de los objetos menos llamativo de la sala.
Daniel observaba todo un poco alejado del resto, esperando a que Alejandro comenzara con su farsa.  Estuvieron algo más de en 5 minutos, contemplando toda la sala, y en el momento en el que la guía empezó a prepararles para pasar a la siguiente sala, Alejandro se giró guiñando el ojo a Daniel.  Esa era la señal de que el plan iba a comenzar.
Comenzaron a salir de la sala, cuando de pronto Alejandro, empezó a quejarse del pecho, y cayó desplomado al suelo, ante la incrédula mirada de los asistentes allí presentes.  Según habían planeado, todo el mundo enseguida se apresuró a rodear a Alejandro, e intentar ayudarlo, sin saber que en realidad, todo estaba siendo parte de un plan de distracción. Fue justo en ese instante cuando Daniel, aprovecho para acercarse a la vasija, sin darse cuenta de que una de las cámaras de vigilancia, lo estaba apuntando en ese instante.  Giro la vasija y ante el, aparecieron los símbolos que Robert le había contado.
Con mucha rapidez comenzó a copiarlos en su mano, y justo en el momento que iba a copiar el último, unas manos se apoyaron es sus hombros, y escuchó decir algo en francés.  Tres vigilantes del Museo se encontraban junto a él, con cara de pocos amigos y tras volverle a decir algo en francés, le hicieron señas para que lo siguiera.
En ese momento Jack miró hacia Daniel, y al verlo con los tres vigilantes, echó a correr y se lanzó sobre ellos.  Jack noqueó rápidamente a uno de los vigilantes, enfrentándose seguidamente con otro de ellos. Ni el otro vigilante ni Daniel pudieron separar a Jack, que se había vuelto loco, con una agresividad nunca antes vista por el propio Daniel. Solamente la llegada de otros cuatro vigilantes más, consiguieron reducir la rabia de Jack.  Le pusieron una especie de esposas, y lo condujeron hacia las oficinas del museo, con la intención de llamar a la policía francesa para que se ocuparan de él.
Dos de los vigilantes se quedaron esperando al servicio médico, ya que les habían avisado para que atendieran a sus compañeros heridos. Por su parte el revuelo que se había creado con el desmayo de Alejandro, había quedado en un segundo plano. De hecho el propio Alejandro, en cuanto había oído el bullicio, se había apresurado a levantarse.  Los servicios médicos una vez atendidos los vigilantes, se acercaron a Alejandro, para intentarlo ayudar, a lo que éste, le siguió la corriente, para no delatarse.
Mientras tanto, en otra zona del museo, los vigilantes llegaban a las oficinas e introducían a Jack en una sala con poca luz. Cerraron la puerta y lo dejaron a él solo en esa habitación. Jack empezó a mirar para todos los lados, con la intención de poder encontrar una salida de ese habitáculo.
Pero esa idea fue en vano, ya que solo tenía una salida y esa estaba cerrada con llave. Ya solo podía pensar en que debido a su agresividad, podía haber estropeado los planes del grupo. Tan solo le alegraba que al menos Daniel, había conseguido salvarse de tener que acompañar a los miembros de seguridad.  Pero esa idea se vino pronto abajo, ya que la puerta se abrió de nuevo y otro vigilante le indicaba a Daniel que entrara en la habitación donde esperaba Jack.
Mientras tanto, en la otra punta del museo, el resto del equipo llegaban al fin de su visita, y se disponían a salir del museo, con dirección a la calle.  Una hora más tarde, y después de hablar entre ellos, Dalmaut, Alejandro y Claudia decidieron volver al hotel, y esperar allí las noticias, o incluso la llegada, de Daniel y Jack.
Dentro del museo, Jack no hacía más que pedir perdón a Daniel por su comportamiento, y por haber puesto en peligro el plan. Aun así Daniel le comento a Jack, que gracias a su intervención, había podido terminar de copiar todos los símbolos de la vasija. Justo, en ese momento, la puerta se abrió y dos vigilantes indicaban a Daniel que los acompañará. Tras unos minutos de interrogatorio, y debido a que no había pasado nada lo dejaron irse.
Jack era todo un manojo de nervios, ya que hacía más de hora y media que se habían llevado a Daniel de la sala, y no había vuelto a saber nada más ni de él ni de los vigilantes. Un ratito después, la puerta se volvió a abrir por fin y nuevamente, los mismos vigilantes que antes se habían llevado a Daniel, le hacían señas para que los siguiera.  Tras un largo y oscuro pasillo, llegaron hasta un cuarto donde solo había una puerta.  Una vez allí, los dos vigilantes abrieron esa puerta y le hicieron nuevamente señas para que pasara dentro.
Mientras tanto, no muy lejos de allí, Daniel llegaba al hotel, y tras entrar en la habitación y explicarle al resto lo ocurrido, empezó a crear la secuencia de símbolos que había conseguido copiar, de la vasija del Museo.  El trabajo para descubrir el significado de los símbolos sería duro y complicado, aunque Daniel debido a los programas que Dalmaut había instalado en el ordenador, confiaba en lograrlo.  Era una frecuencia de símbolos nunca vista por ninguno de los presentes, y aunque era muy parecida a la egipcia, tenía algunas diferencias.  Era como una especie de mezcla de escritura egipcia y Maya.  Tras un rato de intentar averiguar algo, el ordenador gracias a uno de los programas diseñados por Dalmaut, empezaba a descifrar los símbolos.  Si todo seguía su curso, en unos 20 minutos se sabría el significado, de los símbolos de la vasija.
Mientras tanto en el Museo, Jack permanencia en este nueva sala, esperando el desenlace de su captura.  La puerta comenzó a abrirse, y entró en la sala una mujer cuya cara le era conocida. Se trataba de Juliette, la guía de la visita del museo, que tras sentarse enfrente de él, les comento a los vigilantes que se podían marchar.  El silencio se apoderó de la estancia, hasta que Juliette se levantó, y acercándose a Jack, le comentó que estuviera tranquilo, ya que en muy poco tiempo podría seguir adelante con la causa.
Jack se quedó atónito, ya que no esperaba esa reacción por parte de la mujer. Mientras, ella marcaba un número en su móvil, y tras dialogar unas palabras en francés, le paso el teléfono a Jack.  Al ponerse el teléfono en la oreja, una sonrisa salió de la cara de Jack, ya que una voz muy familiar le pedía que tuviera calma. Se trataba del Maestre O'Donnell, que tras explicarle que Juliette era otra hermana de la causa, le ofrecería toda la ayuda que necesitara. Tras terminar la conversación con el maestre, la misma Juliette ordenó a los agentes que dejaran libre a Jack, ya que todo se había aclarado y tan solo quedaría en un pequeño altercado.
En otra parte de la ciudad, no muy lejos del museo, en una habitación de hotel, el resto del grupo seguía intentando descifrar, alguna pista lógica, sobre la secuencia de símbolos de la vasija.  Lo que en un principio había parecido cosa hecha, se había complicado.  Tras más de una hora sin resultados, unos golpes en la puerta sorprendían a todos.
Al abrir las puertas comprobaron  con alegría, que el que llamaba era Jack.  Jack pidió perdón a todos, y les conto todo lo que había sucedido en el museo, pero a su manera.  Tras las explicaciones de lo sucedido en las dependencias del museo, Alejandro y Claudia se miraron con gesto contrariado.  Algo no encajaba en esas explicaciones, un altercado como el que había protagonizado Jack, en un museo tan importante, no podía quedar en un simple tirón de orejas.  De todas formas tuvieron que olvidarse del tema, ya que el ordenador por fin parecía dar una pista.
Unos símbolos, prácticamente idénticos, se hallaban en unos papiros pertenecientes a uno de los más conflictivos arqueólogos. Se trataba de un canadiense llamado, Paul Salvatore, y los estudios de esos papiros, por parte de Paul,  relacionaban los símbolos con un artefacto que podría crear realidades alternativas.
Daniel, veía similitudes entre lo que contaba Dalmaut de este hombre, con él, ya que ambos eran defensores de teorías conflictivas.
Al ser la única pista de la que disponían, decidieron buscar más información acerca de Paul. Tras un largo tiempo de búsqueda no consiguieron nada, a lo que Dalmaut, mirándoles con una pícara sonrisa, les pidió que no buscaran más. Cogió su teléfono, y tras llamar a un número que tenía en su agenda, todos los allí presentes se quedaron sorprendidos, al ver como Dalmaut, preguntaba a su interlocutor por Paul Salvatore.
Estuvieron hablando mas de media hora, siempre en una buena armonía, y al colgar el teléfono, todos se quedaron mirando a Dalmaut esperando explicaciones. El al verlos de esta manera, volvió a sonreír, y se dispuso a salir a la pequeña terracilla del hotel con la intención de fumarse un cigarrillo, dejando a todo el grupo con la intriga.
Tras unos minutos, Dalmaut acabo su cigarrillo y al entrar de nuevo a la habitación, les dijo a todos que era hora de irse a descansar, ya que el día había sido muy duro y cargado de fuertes emociones. Al día siguiente les daría todas las explicaciones de su conversación, y seguirían preparando su búsqueda.
Antes de marcharse a sus habitaciones, a descansar, Claudia y Alejandro se quedaron un rato hablando un poco sobre las explicaciones de Jack, y su altercado en el museo. Los dos llegaban a la misma conclusión, de que era muy ilógico todo lo que había contado, y aparte empezaban a desconfiar de Jack. Había algo en ese hombre, que no les convencía a ninguno de los dos, y la intuición era igual en ambos. De todas maneras, no quisieron levantar sospechas, y los dos jóvenes decidieron irse a descansar.
Transcurridas un par de horas, casi todos dormían ya plácidamente, aunque Jack, no conseguía conciliar el sueño. Su estado de nerviosismo era muy alto, ya que aunque estuviera cumpliendo la orden, que su hermandad le había encomendado, estaba traicionando a un grupo de personas buenas que lo único que querían era buscar explicación a sus problemas.
Jack sabía perfectamente, que el Maestre haría todo lo que estuviera en su mano, para mantener el secreto de Amon-Ra a salvo, y el grupo comenzaba a encontrar pistas, por lo que empezaban, sin ellos saberlo, a correr peligro.
Una lucha interna, se empezaba a apoderar en el interior de Jack, ya que por una parte, era consciente de que debía de informar acerca del resultado de las investigaciones, acerca de los símbolos, pero también sabia perfectamente, que haciéndolo, ponía en peligro al resto del grupo.
Finalmente, y después de dar muchas vueltas a todo, Jack, consiguió quedarse dormido.